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La historia de un viaje y de un reportaje

por
Personales » 30.12.2010

Foto tomada en Taltal: A la derecha, los estudios de Definición FM. Al frente, a la izquierda, su competencia: Radio Bahía.

Clic acá para leer este extenso reportaje en fernastro.com

Antes de contar la historia del reportaje que finalmente resultó (Y en una extensión mucho menor a la de la investigación propiamente tal), debo contar la del que no fue. Pero primero, contextualizo:

Después del terminar todos mis ramos y aprobar mi tesis sobre comunicación de crisis, todo en el 2009, sólo me quedaba una cosa para acceder al título de periodista: Realizar un reportaje, el llamado “trabajo profesional” o reportaje de título. Tenía que entregar mi propuesta en mayo de 2010 y tras recibir confirmación de la universidad, me daban dos meses para prepararlo y entregarlo. Un tiempo bien razonable.

Eso significa que en mayo ya tenía que tener claro el tema que investigaría. Y yo contaba con esa certeza un mes antes: Mi reportaje intentaría descubrir si realmente las parejas  homosexuales son en este momento discriminadas por el Estado.

Lo que no esperé, es el torbellino sentimental que se me vino entre mayo y agosto. Fue tan loco,  y terminé tan mal, que el tema de mi investigación me terminó jugando en contra. Y ya en agosto, a un mes de la fecha de entrega, tenía que decidir si seguía embarcado en un trabajo que no me motivaba, sino todo lo contrario (“¿para qué hacer un reportaje sobre los afortunados que tienen pareja cuando yo me estoy acercando al foreveralonismo?” decía)

Poco antes, en junio, en mi segundo viaje a Santiago, tuve una notable conversación con don Emilio Freixas, de De Culto Radio. Y de la radio, entre muchas otras cosas, conversamos.

Al final, no entregué el reportaje de las parejas gay y preferí postular con un nuevo tema, lo que podía hacer en septiembre. Ahora le di muchas vueltas, busqué muchos temas, pero finalmente me quedé con averiguar sobre las radios online de la región de Antofagasta, inspirado en parte por todo lo que conversé con mister Emilio, pero también por mi fanatismo de años por ese medio de comunicación, el mismo que me ha acompañado casi toda mi vida, y al que estimo muchísimo más que la imbécil televisión, pese a que las radios convencionales de hoy no sean tan bueno como las de hace 10 años.

Antes de presentar la propuesta, me di cuenta que no habían muchas radios que sólo emiten online en la región. Apenas una que lo hace en serio, con un estilo definido y continuidades constantes, y como pude comprobar después, con el mismo equipamiento  que tiene una radio de “verdad”. Y también descubrí que en otras ciudades de la región… también hay emisoras que transmiten por internet… ¡Preparar esta investigación implicaba viajar, y no saben lo feliz que me pone visitar otras ciudades, salir de la aburrida Antofagasta por un rato!

Así que ya estaba todo definido: ¡A escribir la propuesta!

La proposición la entregué en septiembre, y a principios de octubre recibí la confirmación, sin ninguna corrección: A mis profes revisores les entusiasmó tanto el tema, como a mi al momento de investigarlo.

Y de inmediato puse manos a la obra: Empecé visitando Radio Anglo Latina, que sólo transmite online, y después el primer viaje de todos: A Taltal, donde están Definición FM y Radio Bahía.

La experiencia en Taltal fue EPIC OSOM. El bus se detuvo en la avenida principal de la ciudad, a una cuadra de la plaza central, me bajé, caminé un par de cuadras y llegué a Radio Definición… cuya entrada era un portón que exponía directamente (a la vista de cualquer persona que transitara por ahí) el locutorio principal, donde estaba Álvaro Pérez Cruz, su director, a quién más que entrevistar, con quien tuve una amena y larga conversación.

Si, todo estaba empezando muy bien… pero a los dos días me roban mi notebook. Y en mi propia casa. Por un momento pensé que el mundo se me venía abajo, pero al día siguiente tenía que viajar a Tocopilla, y no a cualquier cosa, sino a visitar la emisora que más me interesaba conocer de todas las que investigaría. Tenía que recuperarme, aunque costara de verdad mucho.

Creo que lo conseguí. Me olvidé de la conmoción por un rato y llegué a  los estudios de Radio Definitiva, la emisora que marcó mi adolescencia a fines de los 90s y que en 2001 desapareció de Antofagasta para quedarse en Tocopilla. Y no sólo tuve una notable conversación con Paula Figueroa, su editora periodística, sino conocí a Gustavo Gallardo, su dueño, quien me respondió (y sin preguntarle) una duda que tuve por más de 9 años.

Después vino Mejillones, donde visité la Radio Rinconada y al mismo tiempo concreté varias entrevistas fundamentales para el desarrollo de este reportaje: A la Radio de la Universidad de Antofagasta y a don Juan Antonio Marrodán (tras intentar e intentar llamarlo), entre otras.  Aún no pasaba una semana del robo de mi note, y aunque podía haber mandado todo a la mierda, seguía buscando e investigando.

Al final, fueron tantas las historias que me contaron las radios convencionales, la importancia que para ellos tenía emitir por internet, y la pasión por hacer radio que vi en cada lugar que visité, que al final esos factores definieron hacia dónde iría el reportaje final, que resultó muy, muy largo, mucho más de lo que en un principio llegué a estimar: 50 páginas, en su versión para MS Word, en Droid Sans 12 a espacio y medio. Y 30, en la versión diagramada.

Como esta investigación trataba un tema “tecnológico”, al momento de escribirlo y diagramarlo, tomé una decisión: Tenía que escribirlo de tal manera que resulta, a la vez, un tributo a lo hasta hace diez años hacían en la revista “Mecánica Popular”, que seguí hasta que desapareció en 2003. Para ello, aposté por una diagramación simple, pero que apostara por destacar las muchas fotos que terminé tomando.

El resultado final lo terminé el 20 de diciembre, en un notebook Hewlett-Packard nuevo que terminé comprando en Iquique por 150 lucas menos de lo que me habría costado fuera de la zona franca.  Más potente que el Acer que me robaron y mucho más bonito, parece MacBook Pro.

¿Y saben? La nota al final no me importaba mucho. Los obstáculos que atravesé. y más que eso, lo realmente bien que lo pasé viajando y visitando radio tras radio, sólo me motivaban a hacer un trabajo realmente bueno, que reflejara fielmente todas las historias que conocí y descubrí.

Este miércoles me entregaron la evaluación de todo este trabajo. Eran muchos itemes con distinta ponderación, que sumados y procesados, dieron como nota final de 6.9. Una decima menos que el máximo posible.