web analytics

Twittereboot 2: ¿Por qué lo hice?

por
Personales » 6.11.2011

Yo no quería escribir este post. Sin embargo, todo el proceso que implicó reiniciar mi cuenta de twitter, que finalicé layer, me motivó a escribir este artículo, explicando porqué tomé una determinación tan drástica, que finalmente vaya qué valió la pena.

Borré mi anterior cuenta de twitter, que tenía poco más de 60.000 twitts y en la que seguía y me seguía poco más de mil cuentas, de las que creo que solo el 60% estaban activas a septiembre de 2011. Y cree una nueva cuenta, con el mismo nickneim de la anterior, @fernastro, administrada y manejada por el mismo dueño, o sea yo.

Empezar una nueva cuenta de cero siguiendo a la misma (cantidad de) gente no tendría sentido, considerando el hastío que llegué a tener por el “timeline” que resultaba tras seguir a esas 1.000 cuentas, motivado por la irremediable polarización y politización, entre otros factores.

Así que la regla fundamental de esta nueva etapa es la limitada cantidad de gente que seguiré: Para empezar, a 115 personas naturales, sin contar a las cuentas “bot” (@_calbhach no está en ese grupo xD) o de sitios web o bandas. A ellos los seguí en dos etapas. Primero, a solo 15 cuentas en un periodo de “alfa privada” en que únicamente seguí a ellos, e interactué con ellos y con nadie más. Y luego a todo el resto, a un ritmo de entre 5 y 10 tuiteros/as por jornada.

Si me seguiste en mi etapa anterior y quieres seguirme en esta nueva, pues bienvenido, ya sabes qué hacer y a menos que te tenga bloqueado (tengo más gente bloqueda en esta etapa que la que estoy empezando a seguir xD), podrás “followearme” sin problema alguno. Sin embargo, no garantizo que te siga de inmediato de vuelta. De hecho, voy a revisar tus twitts antes de decidir seguirte de vuelta. Así de simple y directo.

A grandes rasgos, así puedo explicar todo lo que hice con twitter en este periodo. Ahora, la versión super-extendida, donde cuento porqué tomé una medida tan drástica, de la que no me arrepiento y que vaya que, nuevamente lo digo, valió la pena.

El Antecedente: Facebook.

Hace un par de años, cerré mi cuenta de Facebook, abierta el año anterior. Tenía demasiados “amigos” (como se le llama a quienes sigues en la “red social” azul), incluyendo gente a la que nunca jamás debí seguir. Una situación particular con algunos de ellos provocó que en un momento me hastiara de FB y cerrara mi cuenta.

Mi cometido al tomar tal decisión era clara: Cerrar, por fuera, para no volver. Estuve poco más de dos meses sin cuenta en el sitio ese, hasta que un amigo, que hasta entonces nunca quiso tener su “care-libro” se incorporó. Aquella movida me sorprendió taanto que segui sus pasos y regresé a Facebook.

Pero esta vez, con una cuenta diferente y reglas bien definidas, que expliqué en su momento acá, en este mismo blog:

Reduje mi lista de contactos en este nuevo FB a aquellas personas con quienes mantengo efectivamente contacto en el presente (incluyendo a mis jefes, pero excluyendo a todos mis familiares) o aquellos pocos con quienes perdí contacto, pero que me interesa saber qué pasa con ellos, . Y una vez que solicité contacto a todos quienes realmente me interesaban, dejé hiper cerrado mi perfil (con todas las configuraciones de privacidad al tope)

Ahora lo pienso dos veces antes de aceptar las solicitudes de amistad que me llegan. Y en varios casos he dicho un no rotundo.

Ya ha pasado harto tiempo desde aquel regreso y, siguiendo fielmente esas reglas, me mantengo en la red social azul sin mayores sobresaltos.

“Definitivamente, la política chacreó twitter”

Hace bastante tiempo que sentía cierto sentimiento de hastío hacia el twitter. Ya había dejado de tener la genialidad que lo había caracterizado desde antes de marzo de 2010, por intentar poner una fecha. No se trataba de las caracteristicas o el funcionamiento técnico de la “red social” del pajarito per sé, sino su “comunidad”, el ambiente generado por la gente que seguía, alimentado por la contingencia.

En simple, la weá se politizó con cuática. Está bien, y es inevitable, que tengamos diferencias políticas, que no pensemos lo mismo en tantos aspectos, pero no por eso tenemos que terminar odiándonos, viviendo en un constante estado de “guerra tuitera civil” tratando de derribar al adversario político y considerandolo el enemigo a destrozar como sea. Incluso con llamados masivos a notificarlos por spam o pendejerías como que aparezca en los trending topics chilenos una frase que representa a un sector político y los del contrario luchen por que desaparezca de esa lista con su hashtag contrario.

Pero para peor, recibí un golpe bastante fuerte. Ciertas personas que no mencionaré, pero que para fines de 2009 tenía como #estimadisimos (es la única pista que daré), me vetaron sin mayores explicaciones y me decepcionaron por varias actitudes bien puntuales. Incluyendo ataques por cosas que decía o hacía “sin decir arroba”, pero dejando bien claro hacia quién iba dirigida la indirecta.

Creo que fue en junio de 2011, después de un viaje que incluyó Santiago, Concepción, Valparaíso y La Serena que me entró la idea de borrarme de twitter. Sonaba una locura total, pero ya no lo tenía descartado. Es que vez que me asomaba a esta ventanita de los 140 caracteres y quería compartir lo que me había pasado en una aventura emocionante, estaban todos peleandose por política… y así se te quitaba el ánimo de tuitear. Lo reflejé con un mensaje bien simple, que dije entonces, mientras estaba en Coquimbo: “Definitivamente, la política chacreó twitter”.

Pasó el tiempo y el ambiente se puso cada vez peor: La gente que era un aporte, que de verdad era buena gente cada vez tuiteaba menos o se desaparecia (ya no actualizaba contenidos con la misma frecuencia de antes) y los que se quedaban podíamos dividirlos en al menos cinco grupos:

1. Los polarizados: Que casi siempre tuiteaban por política y con un nivel de virulencia y odiosidad en aumento, conforme aumentaba y crecía el conflicto estudiantil que arrancó en mayo de 2011 y aún no termina, para cuando publico este post.
2. Los attention whores: Quienes solo quieren llamar la atención, dando falsos anuncios de fallecimientos, troleando por trollear, comunicando noticias falsas, dando jugo a un nivel cansador.
3. Las “señoras que se creen dueñas de twitter”: Quienes creen que su manera de tuitear es la correcta y lo que hagan lo demás aparte de estar mal, demuestra que son unos pobrecitos que están en un nivel inferior a ellos. Mensajes que normalmente escribían bajo la estructura de “Señoras que…”
4. Los TV-adictos: Que solo se la pasan comentando los programas que emite la TV abierta.
5. Los gobernados por los Trending Topics, que la totalidad de sus twittis o la mayoría se fundamentaban en lo que en ese momento aparecía en los trending topics locales.

Podría seguir mencionando tipos de usuarios, pero de eso no se trata este post. Solo decir que sumando a la gente que podríamos incorporar a estos cuatro grupos tendrás a no todos, pero si más del 50% de los usuarios que seguía en ese momento, un TL de poco más de 1000 usuarios.

Estaba todo dado para “tuiter-suicidarme” en cualquier momento, más aún considerando que la odiocidad política seguía creciendo. Odiocidad, y este es momento de un “mea culpa”, creo que también colaboré a hacer crecer.

Sí, porque yo también me puse ácido y a criticar al gobierno de Sebastián Piñera con una acidez incontrolable (aunque no tanto, si lo comparan con las cosas que tuitea mi hermano… si no lo conocen, @apreyesmatreya). De hecho, alguien de derecha que no se entregó al juego, llegó a decirme que me controlara, que repartir tanto odio iba a terminar haciéndome mal. Vaya qué razón tenía (me refiero a @Bermont). Después de una jornada en la que me descargué con todo contra el gobierno este, terminé muy mal anímicamente.

Como que la rabia politizada era contagiosa: Uno entraba a twitter y ver los comentarios sobre la situación política te impulsaban a seguir en la misma marea y tirarse contra el Piraña, el Hinzpe y compañía. Tratar de aportar tu punto de vista, sí, pero con la misma connotación virulenta y despiadada que se veía en el ambiente.

Ya, ¿pero por qué no te tuiter-suicidabas?

Porque había gente que aún estimaba, con la que no quería perder el contacto y que era la que, sumando y restando, aún te motivaba a seguir aportando en esta “red social”. No porque te dijeran que eres genial, el mejor tuitero del mundo y asdf, sino porque con ellos todavía podías tener una conversación sobre lo que se te ocurriera, como en aquellos buenos tiempos de 2009. Con la que no necesariamente tenías que coincidir políticamente. Y si algo que tuiteabas no les gustaba, te lo decían a la cara “con arroba”, y no con indirectas.

Incluyendo un puñado de tuiteros que conocí recién este año, y que me sorprendieron por su buena onda, toda una gran excepción en tiempos tuiteros tan malos.

Aparte, había favoriteado muchos twitts y sencillamente no quería perderlos. Y me daba pereza averiguar cómo rescatarlos. Pero en septiembre la situación tuitera se puso más seria. Y pensando en esta gente tan genial, la idea surgió: Nada de tuitersuicidio: Reiniciar la cuenta es lo mejor, darle un “reboot”.

Pero, antes, tenía que matar cierto proyecto que inicié con varios tuiteros hace un par de años en los buenos tiempos. Con algunos de ellos seguía llevándome tan bien, pero otros… pff… mejor no seguir. Asi que anuncié que el proyecto ese se acababa en la misma semana que tenía planteado borrar mi cuenta antigua: la última de septiembre.

Al final, no me “tuiter-suicidé” esa semana, sino la siguiente. No fue el único cambio en el plan, varias cosas que sucedieron en twitter esa semana terminaron que me hastiara de la “red social” del pajarito a un nivel insorportable ya, destacando los primeros dos partidos de Chile en las eliminatorias.

Así que opté por cerrar mi cuenta, pero sin “reiniciarla” de inmediato, sino agregando un receso indefinido.

La nueva cuenta, la “reiniciada”, la dejé con candado, sin bio, solo con un link y siguiendo a cinco cuentas no personales, pero bien simbólicas: @SmoothJazzRadio, @ClassicGameRoom, @FamicomDojo, @LittleBigPlanet y @MmPicks.

¿Y los favoritos? Pues descubrí una manera de rescatarlos, lo que efectivamente hice antes de darle el cerrojo final a mi cuenta. Ahi los tengo guardados todos, quizá algún día publique acá los mejores.

Etapa 1: La alfa cerrada.

Lo de receso era en serio, ya no quería nada más con la red social esa. Pero duró bien poco, diez dias. Cerré mi cuenta y publiqué en este blog un miniarticulo comunicando mi decisión. Todo cambió cuando recibí dos solicitudes de follow por parte de @noquierouser y @darkexecutor.

Entonces, empecé la primera etapa del “reinicio” de mi cuenta: Con el candado aún activado, seguí a sólo 15 cuentas: @saiseihogo, @caamano, @ejner69, @noquierouser, @darkexecutor, @IgnacioZippy, @JARodriguezZ, @ffuentes_, @aljoguco, @edonikko95, @emiliofreixas, @Jonantinik, @williamhdez, @psomv, @_calbhach y @alvaromatusc. Posteriormente sumé a @tontopao y @killtrus. Esta era la gente que aún estimaba caleta, con la que no quería perder contacto al borrar mi cuenta original.

Mientras tanto, comencé a preparar dos listas en mi Evernote: Una, con la gente que efectivamente seguiría en esta nueva etapa, un máximo de 150 cuentas. Y otra con la gente bloqueada en esta nueva etapa, sin limite de número. Eventualmente, esta segunda lista terminó superando en número a la primera, que no alcanzó a siquiera pasar los ciento cincuenta.

Etapa 2: La beta: Siguendo tuiteros en fascículos coleccionables

En un principio, iba a seguir a esas cuentas seleccionadas de golpe, todas de una sola vez, pero al final cambié de idea, otra vez. Sería de a poco, cinco un día, cinco otro y así, en plan “fascículos coleccionables”. Para así readaptarme de a poco al ritmo de un TL que aún seguía igual de tóxico y politizado en general.

Conforme seguia a la gente a este ritmo tan planificado, me di cuenta de varias cosas. Primero, que mi selección estaba resultando muy buena y el ambiente generado por el timeline resultante era mucho menos denso y te motivaba a tuitear en buena onda. Aunque en la lista consideré a gente con opinión política muy marcada para ambos lados (seleccionados con pinzas, que dejé fuera a usuarios de los dos extremos), ya no se contagiaba la virulencia política, por lo que ya no daban ganas de sumarse a la marea del odio politizado.

Si, cuando sea necesario diré lo que pienso sobre la contingencia política, pero me comprometo a no hacerlo en términos odiosos y virulentos.

Todo resultó tan bien, que finalmente anoche seguí a las últimas cuentas tuiteras contempladas en mi lista de #followreboot. Ya no seguiré a nadie más. Terminando la segunda etapa del “reinicio” de mi cuenta.

Aunque claro, si usted me conoció en mi etapa anterior y no lo seguí, puede seguirme, pero revisaré todos sus twitts antes de seguirlo de vuelta. Así de simple, son las nuevas reglas de este juego.

En conclusión.

Se repitió la misma historia que con Facebook en su momento. Regreso a twitter, pero igual que cuando regresé a la red social azul, siguiendo a muy poca gente y con unas reglas y criterios bien definidos para seguir a nuevos usuarios. Y como con FB en su momento, esto me ha traido muy buenos resultados desde el primer momento. Y espero que se mantengan de ahora en adelante, al respetar estas disposiciones.

Twitter dejó de ser lo mismo que era en esos buenos tiempos de 2009. En el proceso he ganado amigos, y algunos de ellos con el paso del tiempo terminé perdiéndolos, pero en compensación aparecieron otros, como en la vida real misma. Y aunque ya no es lo mismo de antes, el puñado de usuarios que seleccioné para empezar esta etapa nueva, es el mismo que te motiva a no renunciar, a seguir aportando con lo tuyo en esta “red social”, no por el deseo de figurar o destacar, simplemente por querer compartirlo con otras personas. Lo que para mi, es lo que significa todavía el twitter.

  • Jano

    Por lo mismo yo casi no me meto y pocazo leo el TL… me hastío de ciertas cosas y para no llegar al extremo de cerrar la cuenta, sólo evito leer lo que me desagrada y en casos puntuales block :p
    Bienvenido nuevamente ;)

  • Jano

    era yo @SrJano