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Una crisis constante

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Personales » 21.12.2009

Probablemente fueron los 25 minutos más largos que tenga en mi memoria. Habíamos terminado de desarrollar la presentación con la que defendimos nuestra tesis y los profesores encargados de evaluar nuestro trabajo ya habían realizado todas las preguntas a cada uno de nosotros, cuando nos pidieron abandonar la sala para que deliberaran y, entregaran la nota final de nuestra investigación.

Yo ya tenía preparado en mi celular el mensaje de texto con el que anunciaría a mis amigos que había aprobado la tesis. Sólo faltaba completarlo con la nota definitiva. Entonces, Jonathan me dijo que todavía no era el momento para celebrar. Le respondí “Tengo la sensación que nos fue muy bien”.

Fue el primero en ser entrevistado por los profes, y antes de pasar a las preguntas noté una connotación en lo que me decían que interpreté como que habíamos realizado un excelente trabajo.

Pero había que esperar. Y la espera se hizo eterna, eternísima.

Hasta que nos pidieron entrar a la sala. Entonces, finalmente nos entregaron la nota. No la de la defensa, sino la final, la suma de todas las que obtuvimos durante este largo proceso que inició hace exactamente un año. En mi caso, un 6.1, número que Percy Peña Vicuña, jefe de la carrera de Periodismo, anunció a las 13:15 horas del viernes 18 de diciembre de 2009, el momento exacto en que envié el mensaje de texto.

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“Estudio de comportamiento comunicacional en situaciones de crisis de empresas mineras de la región de Antofagasta” Aquel fue el título de nuestra investigación, tan extenso porque estos nombres deben explicar con lujo de detalles lo que investigamos.

Situaciones de crisis. Con nuestra tesis pudimos comprobar que las empresas analizadas estaban completamente preparadas para enfrentarlas, pero también comprobamos (valga la redundancia) que nosotros pudimos atravesar todas las situaciones de crisis que ocurrieron durante el desarrollo de esta tesis, saliendo muy bien parados de todas ellas.

Esta fue una crisis constante, de principio a fin.

Jonathan Mondaca, Ricardo de la Peña y Fernando Castro, compañeros desde que ingresamos a esta carrera en 2004, desde el segundo semestre del año pasado teníamos bien claro que realizaríamos nuestra tesis juntos. Sin embargo, los grupos de tesistas debían contar con mínimo cuatro integrantes. Asi que encontrar al cuarto miembro del grupo, ciertamente costó.

La primera etapa fue relajada. investigar y leer… pero surgió un problema: La bibliografía sobre nuestro tema en la región de Antofagasta brillaba por su ausencia. Y como estas investigaciones hay que localizarlas lo más posible. Igual, esta debilidad se transformó en una fortaleza al defender nuestra investigación.

En esta etapa, y gracias a la gestión de nuestra profesora guía, pudimos ir a una conferencia donde Vittorio Corbo explicaría los alcances de la crisis económica internacional del 2008-09. Momento en que pudimos hacerle no pocas preguntas, que nos fueron muy útiles de cara a darle cuerpo a una investigación aún en pañales.

La investigación avanzaba lento, muy lento, tanto que en más de una ocasión tuve que dar la cara y explicar nuestros progresos, comprobando que tengo potencial para responder en situaciones de crisis.

Situaciones de crisis todavía no eran nada. La que se vino encima al empezar junio, con una tesis en un 30% de desarrollo, esa sí que fue una situación de crisis de a de veras. Una sobrecarga de labores en mi trabajo que se mezcló con responsabilidades bien urgentes en el desarrollo de mi tesina. Y tuve que inclinar la balanza, priorizé en la tesis, pero al mismo tiempo me tomé mi tiempo, no para cumplir las labores en mi pega, sino para explicar, aclarar mi situación en el trabajo, sin reaccionar mal, sino con una cautela que aún me asombra. En ese momento, mi relación con mis jefes podría haber terminado pésimo, pero mi buen ojo para tomar determinadas decisiones, me permitió enfrentar tremenda situación de crisis de muy buena manera. Además de descubrir uno de los grandes valores del lugar donde trabajo: Que hasta en los circunstancias más complejos, siempre ha existido un ambiente, un trato de respeto. Eso no lo encuentras en todas partes, no, no y no.

Una de las mineras que analizamos afirma que una crisis, que ciertamente puede af dañar su imagen corporativa, tiene potencial para fortalecer esta misma imagen, siempre que se enfrente de buena manera. Lo que yo comprobé mucho antes.

Pero colapsé con cuática. Una vez resuelta esta situación, tenía más que claro el nombre que debía tener una idea que hace un par de días comenzaba a circular por mi cabeza. Debía llamarse COLAPSO! (pero eso es otra historia, que ya les contaré aquí en fernastro.com, porque en 1.500 caracteres no alcanzaría)

Pasó la crisis, y llegó el momento de terminar la primera entrega de la tesis, más la predefensa, que fue durante la segunda mitad de septiembre. El tiempo alcanzaba para desarrollar otras tareas, pero igual en un momento se nos vino el tiempo encima y de nuevo a trabajar bajo presión.

El día previo a la predefensa tenía pánico, pero no quería asumirlo en público. Bueno, a veces soy tan frio que el pánico ni se me nota. No porque nos fuera mal, sino porque en ese momento sabríamos, por primera vez, si nuestra tesis iba por buen camino. Y como la rumorología en todas partes siempre está presente, estaba quienes decían que habían otras tesis mejor desarrolladas que la nuestra, en fin, cosas que si pescas, te desesperan más.

Pero el pánico se me vino encima con todo a sólo horas del momento de la predefensa. Entonces, me llega un mensaje de texto de un amigo, pero no de cualquiera, sino de un tremendo nuevo amigo que hice en este año que termina, que me hizo olvidarme de todas las dudas y defender la tesis con maestría.

Y mi responsablidad no era poca. Tenía que explicar y justificar la metolodogia utilizada en el trabajo, misma tarea que debí realizar en el momento de la defensa real.

Los profesores quedaron muy satisfechos, más que con nuestra exposición, con nuestra propuesta investigativa. Esta tesis tenía pies y cabeza y sería un aporte.

Asi que llegó el momento de la verdad. De entrevistar a nuestros sujetos de estudio (suena feo, pero así debimos llamarlos). En el papel, pese a ser pocos entrevistados (un representante por cada empresa) la tarea se veía compleja debido a que a cada entrevistado tendríamos que aplicarle un cuestionario extensísimo.

Pero había mucha disposición por parte de las empresas, la que se agradece. Excepto por una, con la que me costó mucho poder contactar… para recibir al final del día, un no de respuesta.

Y de nuevo enfrentar otra situación de crisis. Las últimas dos semanas antes de entregar la tesis (el 9 de diciembre) fueron de lo más complicadas para mi grupo. A esas alturas volvimos a ser los tres que empezamos la investigación, ya que el cuarto integrante tuvo que tomar un receso por una situación personal muy seria.

Que uno de los posibles sujetos de estudio no nos haya permitido entrevistarlos hizo preocupar a todos. Y no faltaba el que pensaba que, con una muestra de entrevistados tan reducida como la que finalmente resultó, nuestra tesis iba a ser reprobada. Fue el momento en que traté de calmar la situación y enfatizar, por sobretodo, en que a estas alturas lo único que quedaba era terminar la tesis.

En la revisión de la tesis, nadie reparó en los pocos entrevistados, pero si recibimos elogios por la profundad de las entrevistas a cada uno de ellos.

Entregada la tesis, llegó el momento de preparar la defensa. No más situaciones de crisis que enfrentar. Llegaba el momento de demostrar que hicimos un gran trabajo. El pánico que tuve en la prefensa no regresó en esta oportunidad. Yo sabía que esta fue una notable investigación, lo que se confirmó aún más al iniciar esa semana del 18 de diciembre, cuando recibimos los resultados de la corrección de la tesis escrita.

Me tocó la responsabilidad de asignar qué partes de la tesis expondría cada uno de nosotros en la defensa. Y cómo sabía que era el momento de lucirse, decidí que yo debía, además de explicar la metodología, contar por qué seleccionamos a las empresas que analizamos, detallar una parte de los resultados y rematar con las conclusiones.

Además, me di otro lujo técnico: La presentación la hice en PowerPoint 2010. Qué irónica es la vida. Cunado entre a la U, odiaba PowerPoint por su grafica fea y sus tipografías ilegibles. Ese viernes, para la presentación más importante de mi vida universitaria, usé PowerPoint, pero con el potencial de las fuentes suavizadas con GDI++, la belleza de Tiresias Infofont, y los alucinantes efectos de ls versión que consigió que, finalmente, se acabara mi odio hacia la aplicación de Microsoft.

Como se notaba que yo no había estudiado mucho para preparar mi parte de la defensa, mis compañeros me preguntaron qué tan preparado estaba. En el momento de ensayar, al final fui yo quién estaba más listo para explicar esta larga tesis.

Y el momento de la defensa se nos vino encima, no tan prontamente que desesperaba. Sino con esa prontitud y ansiedad que otorga el desear que todo termine, porque ya quieres que termine.

Terminé de exponer las conclusiones, y cuando llegó el momento de decidir quién recibiría primero las preguntas de los profesores revisores, de inmediato me ofrecí. Fue ver cómo ellos, sin decirte en ningún momento que habías hecho un excelente trabajo, se evadían del protocolo para realizar las preguntas, la señal con la que me dí cuenta, antes de siquiera saber mi nota, la que descubriría en 45 minutos después, que triunfamos. Y en grande.

La importancia de un gran equipo.

Es un hecho. Hay grupos de tesistas que terminan muy mal después de una investigación. Sobretodo en tesis como estas que deben ser realizadas por cuatro personas o más. Peleados hasta el grado que no quieran verse nunca más en la vida. Es una historia que se repite, se repite y se repite.

Con Jonathan y Ricardo , mis compañeros de grupo, no pasó lo mismo. Nos conocemos desde que entramos a Periodismo y, a pesar de todo lo que sabiamos de cada uno de nosotros, nos llevabamos bien. Por eso, ahora que terminar la tesis implicará la separación forzosa de cada uno de nosotros, dan tantas ganas de que no sea así. Pero así es la vida, y esta separación hay que enfrentarla con la madurez y fortaleza que sólo los años (y el tener que enfrentar otras separaciones) otorga.

Termino la tesis en el momento preciso en que terminé todos los ramos de mi carrera. Sí, ya oficialmente egresé de mi carrera. Sólo me queda una práctica y el reportaje de título para obtener ese título de Periodista tan vilipendiado por culpa de quienes hacen pésima su labor, y aquellos periodistas-luciérnaga que sólo aspiran a aparecer en televisión. El mismo que quienes nos esforzamos por hacer las cosas bien, tratamos de dignificar.

Por eso el fin de esta tesis significa tanto. Y no queda más que agradecer a los #estimadísimos Jonathan Mondaca Escobar, y Ricardo de la Peña Velásquez, no sólo por acompañarme en todo este proceso que implicó esta tesis, sino en toda esta vida universitaria. Desde  que entré, mis tres años con pareja, mi crisis personal el año 2007, en fin, tantas, tantas cosas.

También, gracias a toda la gente que conocí en estos años de universidad, que realmente vale la pena, como mis compañeros con quienes inicie este camino el 2004, pero debí abandonarlos antes de tiempo, debido a mi retraso al repetir determinados ramos clave. Pero no como algunos con los que terminé pasando mis últimos ramos y el evento de fin de semestre, con los que espero nunca más volver a tratar.

Y un agradecimiento muy, pero demasiado especial a mi profesora guía, Eileen Stockins Fernández. Por apoyar constantemente el proceso de nuestra tesis y siempre, hasta en los momentos más complicados, creer en nosotros.

  • Una vez más muchas felicitaciones estimado, da gusto ver como el esfuerzo rinde sus frutos. Me alegro mucho que el duro camino de la tesis, y de tu carrera en general, esté llegando a su meta final. Un abrazo!