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El Mercurio copia

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Clásicos de Colección » 26.11.2006

¿Vieron la nueva publicidad del Mercurio? Años atrás, intentaron hacernos creer que el medio de los Edwards narró los sucesos históricos que en su momento fueron noticia con absoluta imparcialidad. Y no sólo piensen en 1973: cuando cayó Balmaceda, ocurrió la matanza de la escuela Santa María en Iquique, cuando Alessandri Palma subió al poder y después lo derrocó Carlos Ibáñez del Campo; durante la República Socialista, cuando González Videla proscribió al Partido Comunista, etcétera; El Mercurio de Santiago ya existía —el de Valparaíso, en el caso de Balmaceda— y de seguro narró esos hechos inyectando su punto de vista donde pudieran.

Ahora, transformaron frías estadísticas porcentuales en información más comprensible. Así (no recuerdo las cifras exactas). Si en Chile vivieran 100 personas, con las mismas proporciones sociales y económicas, la mayoría sería hincha del Colo y menos de 20 de la U… el 50% más uno estaría a favor de la ‘pìldora del día después’ pero lo mas importante, que a la hora de escoger un periódico para informarse día a día… más de sesenta optarían por El Mercurio.

No es el objetivo de esta nota cuestionar qué tan cierto es lo que afirma la nueva publicidad de El Mercurio, sobretodo considerando el crecimiento de La Tercera en los últimos años, sino refutar su supuesta originalidad.

De seguro cuando viste el aviso sonreíste y pensaste “qué buena idea la del Mercurio”, pero en realidad lo que hizo el decano de la prensa chilena ya lo habían realizado antes. Y hace más de cuatro años.

En 2002 Chilevisión estrenó un extraño e interesante programa que formaba parte de su programación para el prime time. “ciento”, que así se llamaba, se transmitió todos los lunes a las 22 horas. Después de las noticias, el horario más importante de la TV abierta. Creánme que no recuerdo con qué programas compitió, excepto que por esas fechas debutó “Por fin es lunes”, el fallido proyecto estelar de Margot Kahl.

La idea de “ciento” era una de las mejores que se ha planteado por televisión. Tanto por el contenido como por el escaso presupuesto que requería para ponerse en funcionamiento.

Se trataba de pasarle una cámara de video casera a gente de distintos capas sociales para que ellos registraran cómo conversaban con la gente con la que diariamente conviven, sobre un tema en particular. Podía tratarse de un estudiante de periodismo, un travesti, un feriante de la Vega, un rostro de televisión, una profesora, un futbolista, un jubilado… lo que te imaginaras. ¿Y los temas? Desde el divorcio, el sexo, la amistad y el rol de las mujeres en la sociedad —mucho antes que se pusiera de moda— hasta el poder de los medios de comunicación en nuestro país.

Toda esta información era apoyada por estadísticas, muuuuchas estadísticas, mostradas de una manera que no aburría y hacía el programa adictivo. No al nivel de “Prison break”, “24” o “Aquí no hay quien viva”, pero igual te motivaba a seguir viéndolo.

El programa siempre iniciaba mostrando las calles de Santiago, mientras en un recuadro negro aparecía un texto mostrando el mismo tipo de estadísticas que ahora expone la nueva campaña del Mercurio “si en Chile vivieran 100 personas…” Sólo que cada nuevo capítulo iniciaba con nuevos datos explicados de esa manera. Incluyendo cuantos serían gay, tendrían problemas con el alcohol o morirán por una enfermedad relativa al consumo de tabaco.

Luego se anunciaba el tema central del episodio, y al primer camarógrafo, recordando que la cámara es Samsung. Demos gracias a RCL (distribuidores de la marca en Chile) por haber auspiciado semejante programazo.

Cuando alguno de los personajes captados por los camarógrafos aficionados hablaba sobre algún asunto interesante aparecía otro recuadro negro en la parte baja de la pantalla, con estadísticas relativas de una u otra manera con sus declaraciones.

Por ejemplo: en un carrete (fiesta) un tipo opina que empezó a tomar alcohol a los 15 años. En ese momento aparece el recuadro señalando cuantos niños chilenos empiezan a beber antes de los 14 años.

Ejemplo 2: La travesti (perdónenme, pero no se cual el la manera ‘políticamente correcta de referirme a ellas. Si la cagué, no fue mi intención) le pregunta a un compañero sobre la complejidad de su vida sexual a inicios de los noventas. Mientras narra sus desventuras, el dichoso cuadro surge: informando que antes de 1998, las relaciones homosexuales entre adultos (y con consentimiento mutuo) era delito en Chile.

Ejemplo 3: Un futbolista de un equipo de segunda división habla sobre sus ingresos. El recuadro que aparece mientras le comenta al camarógrafo cuantos pesos gana, muestra cuánto ganan quienes juegan por Colo-Colo, la selección chilena, un equipo argentino, uno español, uno de la Bundesliga u otro de la selección de Arabia Saudí (los más elevados de todos).

Cada segmento grabado por un camarógrafo en particular duraba entre cinco y nueve minutos. Entre medio de ellos, más estadísticas igual mostradas de manera poco aburrida.

Por ejemplo, en uno de los primeros episodios mostraban cuánto valía un metro cuadrado de terreno en distintos puntos del país. En el caso de un sector pudiente, aparecía un recuadro con alfombras o ‘piso flotante’. Si era un sector paupérrimo. Una superficie de tablones de maderas derruidos por las termitas. Y todo acompañado por una canción de los Beatles que en este momento no recuerdo.

El paquete se completaba con lo que aparecía antes de pasar a comerciales. En ese momento, elementos de la calle (paletas publicitarias, señalética), se veían modificados, mostrando más estadísticas.

“ciento” ganó bastantes elogios de la crítica, pero no recuerdo qué tan bien le fue en sintonía. Aunque sí que los debates sobre la mala calidad de la tevé abierta eran los mismos que escuchamos y leemos ahora. Lo que demuestra que la tele local siempre será una mierda y lo mejor es apagarla si no tienes cable o satélite. Total, para informarse bien tenemos a los hermanos Mosciatti.

“ciento” fue realizado por “Útero, productora de ideas”, realizadora local que sólo destacó por ese programa. En 2003 editaron una segunda temporada, la que no se emitió en Chilevisión, ya que Televisión Nacional de Chile compró los derechos para transmitirla.

Y esperó un “momento preciso” para difundirla. Mientras esperaba, el grupo de amigos dueño de Útero se separó y siguieron sus propios caminos, por lo que la productora desapareció.

Y la segunda temporada de “ciento” finalmente se emitió en el verano de 2004, en el peor horario que podían haber determinado: el sábado, después de la película que se transmite después de los dos programas que ocupan las dos primeras horas del prime time. O sea, mínimo a las 1 y media de la madrugada y antes de las palabras al cierre… perdón, eso es de otro canal. Para que vean como trata el “canal de todos” a las buenas ideas.

Yo sólo pude ver el primer capítulo de esa segunda temporada, y lo que recuerdo es que la calidad gráfica del programa había mejorado considerablemente y se trataban asuntos más atrevidos que los tocados mientras Chilevisión lo transmitió. Ah, y que el auspicio encubierto de Samsung se había esfumado.

Como sea, “ciento” fue uno de los mejores programas de televisión de los últimos años. Y sus ideas quedaron marcadas en el recuerdo de muchos de nosotros, como quienes reciclaron una de ellas para la nueva campaña mercurial que intent
a hacernos creer que sigue siendo el rey, que La Tercera todavía es un diario de segunda.

¿El Mercurio miente? Que eso lo decida cada uno de ustedes. Lo que yo sí afirmaré, es que El Mercurio copia.

  • Mirko

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  • Francisco Joaquín Marro

    los realitys son por lo general motivo de escándalos pero al parecer ese programa que dices no era de esa manera….de todas formas suena interesante