web analytics

Consuminformática

por
Punto de mira » 25.10.2012

Siento que cada vez pierdo el interés en la informática. Cuando reviso mi Google Reader, siempre termino enfocandome en los blogs sobre politica, vida sana y videojuegos, y menos en los tecnológicos.

Y motivos hay para perder el interés, de pronto la tecnología, la informática, se convirtió en una puta competencia consumista por tener el último aparato. O por destacar en las “redes sociales”, ser aquel que sobresalga no por lo que hace, sino por el ruido, el “buzz” que genera.

Lo que me conquistó de la informática cuando la descubrí hace sus buenos años era la facilidad que te proporcionaba para generar contenidos. Tenias en tus manos una tremenda herramienta para generar ideas y publicarlas en la internet. Y que costó bastante acceder a ella. Que mi primer ordenador (un Deskpro EX, concebido “para empresas”) se pagó en 36 cuotas mensuales y terminó costando un millón de pesos del año 2000.

Y esa era la perspectiva de la informática que los fabricantes de computadores mostraban en su publicidad. Hasta Apple, esa compañía que hoy vende iSímbolos-de-estatus-social, antes te decía que sus equipos eran los mejores para crear porque no habia que preocuparse de su mantenimiento.

Apple era genial según su publi porque simplemente su hardware y software propietario “funcionaba”. Ahora Apple es genial según la misma porque al comprar un equipo suyo tienes el más bonito, más mágico del mercado “el más avanzado del mundo” y que te hará sentir una persona más socialmente relevante.

IBM, cuando vendía equipos a consumidores, te decía que tenías el potencial para comunicar tus ideas a donde quisieras, en esos memorables comerciales de su linea Aptiva. Hasta Compaq –ah, por qué tuvimos que perder a Compaq- llegó a crear en sus últimos años como empresa equipos accesibles y geniales que tras su fusión con HP se perdieron. Esa maravilla que era la linea iPaq de escritorio, compus funcionales pensados para el trabajo creativo, no para ostentarlos como simbolos de nivel social.

Ahora la informática se redujo a una competencia por tener el equipo más potente. Su extremo más grotesco se demostró esta semana, cuando Apple anunció la cuarta generación de su iPad, siete meses después de presentar su entonces “nuevo y revolucionario iPad con pantalla Retina”. Como al primero lo bautizaron comercialmente como el “nuevo iPad” para diferenciarlo del iPad 2, a su sucesor no podían denominarlo “nuevo nuevo iPad”, asi que pasó a llamarse el “iPad con pantalla Retina” con un (cuarta generación) semioculto con letras grises que cuesta reconocer a menos que tengas excelente vista.

Un equipo que incluye solo dos cambios: Se reemplaza un puerto propietario que te obligaba a usar un cable con tan poca durabilidad que debías cambiarlo muchas veces a lo largo de su vida útil, por otro conector también propietario, que requiere un cable que Apple no pretende licenciar a terceros, por lo que si se estropea el dichoso cable, tendrás que comprar otro original a un precio astronómico.

Y el otro es un cambio de procesador, que duplica la potencia del anterior según la publicidad… ¿o sea los que compraron un equipo que creian que era de ultima generación terminaron con uno que ha pasado a estar “obsoleto” en poco tiempo? Esto quizá no pese ahora, pero sí en el futuro, cuando salga, digamos, un iOS 8, y ocurra que aquel no será compatible con el “nuevo iPad” pero sí con el “nuevo nuevo iPad” de tercera generación.

Y eso ya pasó. Que yo tengo un iPod touch de tercera generación que no es compatible con iOS 6 pese a tener el mismo hardware del iPhone 3GS, que si funciona con esa versión del sistema operativo…

Paremos. ¿por qué ahora importa taanto tener la última tecnología? Yo estoy seguro que muchos que se compraron el “Nuevo iPad” por tener el último aparato ahora se comprarán el “nuevo nuevo iPad” por la misma causa. Y en seis meses más, lo venderán por obsoleto para tener el “nuevo nuevo nuevo iPad” –el 5. Y asi, y así, y así….

Y más allá de la versión del sistema operativo que soporta, con el iPad 2 puedes hacer lo mismo que con el iPad 3 y que podrás con el 4: ¡consumir contenido! Porque en esos aparatos, lo que es crearlo, generarlo, bien complejo resulta. A lo más escribir textos en su versión del Evernote y documentos informáticos simples con su iWork. Pero cosas tan elementales como administrar una página en WordPress (y por ejemplo, subir una foto mediante la interfaz de WP), eso simplemente no se puede. Para qué hablar de desarrollo web.

Los tablets no dejan de servir para consumir contenido. ¡y para eso no se necesita tener el último aparato! Por lo que la manía por adquirir el más avanzado no es porque uno piense en todas las cosas que puede hacer con el, sino en la atracción que genera por ser el más bonito, el más avanzado, el más “cool”.

Y asi comenzamos a escuchar barbaridades como que los ordenadores de escritorio están en decadencia, que los notebooks van a morir y que todo será reemplazado por tablets. Y aparece un Windows 8 que se transforma en un excelente sistema para consumir contenido pero un desastre si pretendes usarlo para generarlo, con esa interfaz tan rara y enredada.  (retiro lo afirmado en este último punto: Tras probar Windows 8 en su versión final, debo reconocer que la interfaz me gustó, y mucho. Pero tuve ciertos problemas serios a nivel de hardware que detallaré en un post que ya estoy preparando)

Por eso de apoco estoy perdiendo interés en las noticias sobre tecnología. Creo que mi notebook HP Pavilion con Windows 7 me acompañará por muchos años más, porque me basta y sobra para el tipo de contenidos que con este genero. Y si por algún motivo me falla o se estropea, no voy a correr como loco buscando un equipo más avanzado que lo reemplace, sino me lo tomaré con calma antes de adquirirlo. Y para el entretenimiento, el consumir contenido, prefiero la consola de videojuegos…

Y es que en estos años en este último apartado ha pasado todo lo contrario. No hay una carrera desenfrenada por tener la última tecnología. Que todavía los fabricantes siguen soportando sistemas con más de 6 años de antiguedad a los que se les sigue sacando jugo con nuevos y sorprendendes juegos por venir (“The last of us”, “Watch Dogs”, “Beyond: Two Souls”, vamos, hasta el Final Fantasy XIII-3) y sin tener aún definido cuándo saldrán sus sucesores. Excepto Nintendo, claro, aunque ellos reemplazan un sistema que ya definitivamente cumplió su ciclo creando una máquina más potente pero retrocompatible con la consola a la que reemplaza.