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3 formas muy sencillas de deshacernos de la herencia de la dictadura de Augusto Pinochet

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Clásicos de Colección » 11.09.2013

Me deprime mucho escribir sobre el 11 de septiembre de 1973. No es un tema fácil. Pensar que alguna vez el odio en el país donde vivo fue tan fuerte que unos terminaron asesinando y desapareciendo a otros es para llorar a raudales. Aquí nadie ganó. Y para rematarla, al final fue todo para satisfacer los intereses de unos Estados Unidos que no querían perder a su patio trasero en ese gran macro conflicto que fue la Guerra Fría.

Pero lo que más me deprime no es todo lo que pasó en la dictadura, ni que no se haya hecho justicia por tantos asesinatos, torturas, y desapariciones. Sino que aún hoy, a 40 años del golpe, pero por sobretodo a 23 desde que el gobierno de Pinochet se acabó, cargamos, seguimos cargando con su herencia, aunque muchos no lo quieran reconocer. Una herencia que está empezando a pasarnos la cuenta, con los primeros jubilados por el sistema privado previsional creado por la dictadura, recibiendo pensiones miserables, nada comparadas a lo que se prometió.

Sistema con el que, por cierto, todos los chilenos financiamos las aventuras inversoras de los grupos económicos, con lo que terminamos obteniendo poco y nada de beneficios. Pero eso daría para un articulo aparte.

Lo de la falta de justicia siento que no tiene arreglo, esto debió hacerse con energía en la década de los 90s, y no “en la medida de lo posible”. En 2013, 40 años después del Golpe, los asesinos de la dictadura están fallecidos (Pinochet murió sin pagar por sus crímenes) o camino a la muerte y se ve cada vez más dificil no solo ajusticiar a los genocidas, sino que ellos revelen qué pasó con tantos detenidos desaparecidos, o al menos dónde están.

Otra cosa es la herencia de la dictadura. Han pasado 23 años desde que se acabo el gobierno de Pinochet, aún es tiempo para deshacernos de una vez por todas de esta mochila que estamos cargando incluso quienes no vivimos la década de los setentas.

Y para empezar, solo para empezar a dar una señal de que de verdad queremos dejar atrás esos años nefastos y asegurarnos que nunca más ocurra una barbarie como la que encabezaron Pinochet y sus boys, hay que tomar medidas concretas, que cualquier gobernante con cojones debió realizar hace rato. Tres simples medidas, muy directas y fuertes, pero también sencillas. Y que propongo a continuación:

1. Destruir, eliminar todo monumento que homenajee el Golpe de Estado del 11.09.1973

Y no basta con cambiarle el nombre a una avenida emblemática de una comuna de Santiago, en el país hay más avenidas y calles 11 de septiembre. Y monumentos homenajeando la barbarie hay repartidos no pocos alrededor del país. De hecho, me sorprende que a estas alturas nadie haya realizado un seguimiento de las estatuas y memoriales construidos a la memoria del “pronunciamiento” y de la “libertad”.

Incluso más, yo quemaría todas las monedas de 10 pesos cuyo reverso tiene el símbolo de la “Libertad”. O eliminaría su uso creando un Nuevo Peso, con el que además solucionaríamos el problema actual de estar manejando cifras enormes de dinero que no lo son tanto, haciendo que 1.000 pesos actuales pasen a ser 1 Nuevo Peso. Y $10 actuales, 1 centavo de Nuevo Peso.

Pero me salí del tema, volviendo a lo de los homenajes, en Antofagasta hay un par de memoriales que recuerdan “a los valientes soldados que nos liberaron del cáncer marxista”, destacando uno enorme en Avenida Grecia con Carlos Condell, y seguro que en muchas partes del país también los encontraremos.

Lo único que no cambiaría sería la Carretera Austral Augusto Pinochet Ugarte, pero con un detalle, que cada tramo de ella tuviera el nombre de un asesinado o desaparecido celebre en aquella zona.

2. Nueva Constitución

No importa si se define a partir de una Asamblea Constituyente o un comité de expertos, lo importante es deshacerse de la peor herencia que nos dejó la dictadura, una Constitución que se aprobó con una elección fraudulenta, sin registros electorales, en la que se comprobó que agentes represores del gobierno de facto votaron dos o más veces que sí, sin que la oposición pudiera realizar campaña por el “no”…

Y una constitución que nos dejó el sistema de cosas que tenemos que aguantar en el país, desde el sistema binominal para elegir a los parlamentarios hasta los negocios más perversos de todos, las Isapres y las AFP.

Con una nueva Constitución (y no seguir “reformándola” con cambios cosméticos), al fin podremos disfrutar de un país organizado como todos queremos y no como lo deseó un puñado de gente que aprovechó el terror y la fuerza bruta para imponer su visión de país.

3. “Apología del Pinochetismo”

Transformarlo en delito grave o gravísimo, tal como sucede en Alemania con cualquiera que niegue lo que hicieron los nazis. Que negar los asesinatos, torturas y desapariciones realizados por la dictadura de Pinochet, sea castigable con cárcel, o al menos con la imposibilidad de ejercer cargos públicos o trabajar para el Estado de Chile, de por vida.

De la misma forma, impedir que trabajen para el Estado o ejerzan cargos públicos cualquier persona que se demuestre haya trabajado para la dictadura, con cárcel para quienes en particular trabajaron para la DINA y/o la CNI.

Lo mismo con cualquier intento de derrocar a un Presidente democráticamente electo. Explicitar penas ejemplares para asegurarnos que nunca más tengamos que sufrir un Golpe de estado.

Esto que propongo no es un revanchismo o ansia de venganza, es simplemente la única forma de asegurarnos que nunca más el país tenga que sufrir el terror de la persecución política. Con acciones concretas y no con promesas vacías.

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