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Paradigma viñamarino

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Llegó febrero. Mes del evento musical masivo más importante de este país, el Festival internacional de la canción de Viña del Mar, celebrado, como es costumbre, en la Quinta Vergara de esa ciudad.

Actualmente, el único atractivo de Viña (como se le llama de cariño al evento) son los shows que artistas masivamente reconocidos realizan a lo largo de las seis jornadas consecutivas de un Festival que religiosamente inicia un Miércoles y finaliza el lunes de la semana siguiente. Los medios especializados gastan su valioso tiempo informando y opinando sobre los nombres que repletarán el llamado “show internacional”. Y criticando por que algunos de los nombres inicialmente proyectados finalmente fueron cancelados. En esta oportunidad la lista de invitados incluye a Amaral, Daddy Yankee, A-HA, Illapu, la interesante fusión de la Sonora Palacios con la Sonora de Tommy Rey, Journey (pero sin su famoso vocalista) y, aunque todavía no me lo pueda creer, José Felc… no, me estaba refiriendo a Franz Ferdinand.

Pero pocos recuerdan que el evento principal del Festival de Viña es la competencia de canciones inéditas realizadas por autores de distintas partes del mundo —la llamada “competencia internacional”. No es para menos. Hace mucho tiempo que una canción que gana la competencia internacional se convierte en un clásico que siempre es recordado por la masa. Ni siquiera seamos tan exigentes, por lo menos en un track que es pinchado por las radios varias veces al día hasta máximo seis meses tras ganarse la Gaviota de Plata —el trofeo que se lleva el ganador de la competencia.

Las últimas canciones ganadoras de un Festival de Viña que se convirtió en imprescindible para el gran público (y que ahora son clásicos que de cuando en vez programaron radios como Pudahuel) fueron: Primero, “Que cante la vida” de Alberto Plaza, canción que no ganó la Gaviota, sino resultó la más popular. Premio que sí se ganó “Con una pala y un sombrero” de Gervasio, en uno de los últimos Viñas organizados por la dictadura militar.

Si somos estrictos, en realidad aquel último tema triunfador en Viña pero recordado por las masas sería “Aria ario” de Paolo Meneguzzi, que ganó el festival de 1996. Pero Meneguzzi forma parte de esos artistas romántico-latinos que se hicieron famosos antes de 1998 y, por lo tanto fueron ignorados por emisoras como FM DOS que sólo se dedican a divulgar músicos del género que surgieron a partir del 98 y otros que iniciaron su fama antes, aunque sin programar las canciones que hicieron famosas antes de esa fecha (sobre eso me referí con más detalle en “Amnesia radiofónica latina”). Por lo que después de 2001, ya la masa no recordaba al cantante italiano.

En 2000, se realizó el “festival de festivales”. Es decir, la conpetencia internacional se destinó a enfrentar las canciones que participaron en Viña a lo largo de su historia (el de 2006 es la edición número 47, y sí se celebraron los festivales de 1973 y 1974). Las canciones más recientes entre las contraincantes fueron, ¿adivinaron?: “Que cante la vida”, “Con una pala y un sombrero” y “Aria ario”. Ese fue el primer festival organizado por el Canal 13. Y el de 2006 puede ser el último, ya que venció el contrato que este tiene con el municipio (ayuntamiento) de Viña del Mar para organizarlo y televisarlo. ¿Alguien recuerda las canciones que entre 2000 y 2005 ganaron el certamen?

Es más, Plaza debe ser el último cantante que debutó para las masas en un Festival de Viña y logró trascender y convertirse en un nombre relevante y vigente hasta el día de hoy —aunque yo y muchos otros legítimamente lo detesten. Gervasio no cuenta porque no se hizo famoso en Viña (tenía su carrera previa) y su trascendencia a la fecha se fundamentó más que por su trabajo por el trágico final de su existencia.

Quienes interpretan las canciones que ganan Viña, a la larga terminan siendo tan olvidados como los temas con los que ganaron. Y si resultan ser famosos, lo serán por otras producciones y no por la canción con la que participaron o ganaron en Viña del Mar.

Como Shakira. Ella participó por Colombia en un Festival de Viña del Mar (no recuerdo el año exacto) pero no clasificó a la ronda final. Cuando se hizo famosa, lo fue por las canciones de su primer disco “Pies descalzos” y no por el track con el que intentó ganarse la Gaviota de Plata.

¿Quienes determinan el ganador de la Gaviota de Plata para la competencia internacional? Un jurado compuesto en un veinticinco por ciento por gente que tiene un conocimiento en música comprobable. El resto lo forman: modelos con buen físico pero cero cerebro, el actor (o incluso dos) de la teleserie que en marzo estrenará el canal de televisión que organiza el Festival, cuyo acervo musical se limita a la programación de FM DOS —o sea, que de música nada saben—, cantantes extranjeros no tan reconocidos pero que vienen al Festival a promocionar sus producciones más recientes —y cuya masividad y poca calidad de sus tracks te hace cuestionar si acaso tiene nociones musicológicas. Ya ven, ese tipo de gente.

Por eso las canciones que ganan Viña, hasta ahora, solo se mantienen vigentes hasta una semana despues de finalizar el certamen viñamarino. Pero también el mismo Festival subre esta falta de vigencia: Tras un mes de finailzar el evento, ya nadie recuerda siquiera alguno de sus detalles o “alternativas”, como lo llaman los relatores futbolísticos (que se autodefinen deportivos pero jamás se atreverían a narrar un partido de básquet, voley, Fórmula 1 e incluso box o lucha libre).

Y eso pasa por que, desde hace mucho tiempo, Viña del Mar se ha transformado en un evento-chicle. Dura mientras tiene sabor y cuando termina, lo botas a la basura y te olvidas de él. Y creo que la decadencia inició cuando comenzó a ser organizado por Televisa y Megavisión, aunque no me siento muy seguro de afirmarlo.

Cuando Viña lo organizaba la televisora estatal en los tiempos de la Junta Militar, o yo no existia o era demasiado niño para recordarlo. El primer Viña que recuerdo fue el de 1993, con Joan Manuel Serrat y Mercedes Sosa en el show internacional (¿qué creen? No me acuerdo quien ganó la competencia internacional de ese año). Y al año siguiente, La administración del Festival quedó en manos de Mega y sus socios mexicanos. Hasta 2000, que empezó a ser manejado por el Canal 13. Y siempre, en los tiempos de Mega y el 13, se aprovechaba tiempo vital del evento para promocionar algún programa del canal organizador en transmisión o proximanente a estrenar —principalmente series y telenovelas.

Entonces, las presentaciones de los artistas invitados al show internacional a la larga son recordadas sólo por quienes siguieron a esos intérpretes, y las competencias del Festival pasan al olvido para casi todos, debido a como
fue determinado el tema ganador. Y en consecuencia, el Festival, como evento, es olvidado por la masa en su totalidad hasta que se acerque la fecha del siguiente Viña. Ese es el paradigma viñamarino, el concepto que se repite invariablemente cada año en la Quinta Vergara, por mucho que el escenario ahora sea de lo más moderno y ya el Festival no sea presentado (animado, se dice acá) por Antonio Vodanovic.

Sin embargo, en mi opinión, hay una forma posible de revertir esta situación: Que el próximo organizador del Festival no sea un canal de televisión, sino una empresa especializada en organizar eventos. Así, se concentrarán en hacer un certamen de calidad y una competencia con un jurado verdaderamente competente. Y después, le ofrecerán el Festival ya envasado a una televisora, que se limitará sólo a trasmitir el evento y nada más. Hasta podrían vender los derechos de transmisión a un canal de tevé y los de reporteo a otro. Y la calidad del Festival será considerablemente superior a todos los anteriores.

¿Veré el próximo festival? El miercoles inaugural voy a estar viendo un nuevo capítulo de la comedia española “Aquí no hay quien viva”, y me reiré con las desventuras de, entre otros, Juan Cuesta, el portero Emilio, mi tocayo Fernando y su novio Mauri. A Coco Legrand si lo veré, y estaré en primera fila escuchando a A-HA y Franz Ferdinand. Eso será todo lo que veré del próximo Viña. Y ya a fines de marzo me acordaré de cómo participaron ellos y nada más. Dificilmente, recordaré al ganador de la competencia internacional 2006, como ya pasó con los ganadores de Festivales anteriores.

Por cierto, no es casualidad que en este posteo no haya escrito nada acerca la otra competencia del festival de Viña: la folclórica-latinoamericana. Si la ‘internacional’ es así de vilipendiada por la masa, entonces adivinen como un público que sólo se acuerda del folclor en el fin de semana de Fiestas Patrias, valora a esta otra competición.

Por suerte que el tema que ahora recomendaré no fue estrenado participando en la competencia internacional de Viña del Mar. Las radios la habrían olvidado al instante y yo dificilmente la habría conocido:

  • Rodrigo

    Revisa la Wikipedia, Benny no es Chileno como indica el mito urbano

    http://en.wikipedia.org/wiki/Benny_Mardones

    He was born in Cleveland, Ohio, and was raised in Savage, Maryland. He currently resides in Southern California. He has one son, Michael, who was born in 1985.

    http://www.bennymardones.com/bio.html

    Benny was born in Cleveland, Ohio and raised in Savage, Maryland. As a young boy, Benny saw Elvis Presley on the Ed Sullivan show, and made the decision to become a rock and roll singer. As a teenager, Benny formed his first group, singing at local high schools and colleges in the Maryland area.

  • Fernando A. Castro

    Finalmente, lo que ocurrió es que Benny Mardones no es chileno. Su papá, Rubén Mardones, sí. Revisen el post “El mito se aclaró”, publicado en enero de 2007, para más info

  • Fernando A. Castro

    Como habrán notado, rectifiqué algunos elementos en el post sobre Viña que no había explicado con precisión cuando lo publiqué primero. Redacté este post considerando que el Festival de aquel año sería el último organizado por el Canal 13. Ahora, ocurre que Viña no lo realizará sólo el 13, sino en conjunto con Televisión Nacional de Chile.

    No me referiré a si la selección de artistas invitados al ‘show internacional’ es acertada o no, sino a que con dos canales organizando Viña, será dificil que la canción que gane este certamen en la competencia internacional sea después recordada por el gran público.

    Porque ahora el jurado que determine al ganador incluirá a más personajes relativos a los canales de televisión participantes (se los aseguro: habra un actor de las dos teleseries que competirán en Marzo: uno de TVN y uno del 13), los cuales, como expliqué en este post, tienen un conocimiento en música poco comprobable.

    Espero que me equivoque. Pero si todo sigue como el año pasado, como lo aparenta ser, entonces ya no habrán canciones ganadoras de Viñas que trasciendan en mucho tiempo.

  • Fernando A. Castro

    Y en este post también propuse una posible solución a tal problema: que el Festival lo organizara una empresa externa y los canales de TV sólo se limitaran a transmitirlo. ¿Es eso posible? Creo que sí, y lo demuestra un programa como “Buenafuente”.

    “Buenafuente” es un late show español que se transmite por Antena 3 y en el que constantemente aparecen, además de un tremendo equipo de personajes humorísticos (destacando al Neng y al Follonero) muchos invitados tremendos y cantantes reconocidos que muestran su música en el set. Es como si tomaras “Morandé con compañía”, quitaras todo el humor para imbéciles y lo reemplazaras por comediantes lúcidos, y le agregaras invitados estelares del calibre de los que aparecían en “Martes 13”.

    “Buenafuente” (que se llama así porque lo conduce Andreu Buenafuente) no lo produce Antena 3 sino una productora externa: El Terrat, que también realiza “Homozapping”. Es más, no se transmite desde los estudios de A3 en Madrid, sino en los del El Terrat en Barcelona. Y por producir me refiero que parte importante de los gastos necesarios para realizar el programa corren por cuenta del Terrat y no de la cadena española. Y, por tanto, parte importante de las decisiones editoriales sobre qué se incluirá y no en el show.

    “Buenafuente” es un programa caro de producir. Y, considerando las diferencias en poder adquisitivo de los países tercermundistas como Chile y de los desarrollados como España, se podría fácilmente afirmar que realizar Viña vale lo mismo que una quincena de “Buenafuente”. O tal vez una semana (son tres capítulos semanales). Eso es demasiada plata. Por eso los canales que se adjudican la transmision aprovechan el espacio para promocionar sus programas. Se trata de recuperar los millones invertidos, lo que no se puede conseguir sólo con los auspiciadores del Festival.

    Si una empresa externa, una productora, se encargara de organizar el Festival, invertiría todo su dinero en hacer un buen evento y mandaría a la mierda factores externos como promocionar otros programas. Y seleccionaría un jurado de lujo para la competencia internacional, ya que buscaría subirle el pelo a Viña para así mantenerse en la producción. Y quizá hasta gastaría menos.

    Por otro lado, los canales de tevé, al comprar un Festival ya envasado, gastarían mucho menos pesos que hoy en día. Y los recursos de los canales que sobran irían para otras áreas y podríamos ver más programas interesantes e innovadores en la pantalla criolla en vez de apostar tanto por la farándula o los realities, contenidos que, más allá de las objeciones morales, son muy baratos de generar. Sobretodo respecto de la farándula: Les pagas bien a una pandilla de rostros y un poco menos a los reporteros y equipo técnico y tienes el programa listo. Y aún así es mucho menos que lo mucho que deben pagar los auspiciadores.

    Sólo hay un problema: No hay ninguna productora chilena con los suficientes pesos para atreverse a producir el Festival de Viña de la manera que acá propongo. Pero quizá sea cuestión de tiempo que haya una que se la pueda. Si a Roos Film, por ejemplo, le sigue yendo tan bien como ahora (la productora de las versiones chilenas de “The Nanny”, “Married… with children” y “Montecristo”), y administran bien el dinero que ganen, podrían atreverse con producir un Viña en un lustro más. Hasta es posible una co producción Municipalidad-Consecionaria de casinos-Productora audiovisual u otras similares. Y el Festival de Viña mejora y, de paso, la televisión chilena también.

  • Anonymous

    Para los que no creen….efectivamente no es chileno, pero si de padre chileno. Don Ruben Mardones Vignes, su padre aun vivo en santiago de Chile lo puede corroborar

  • Lara

    En tu artículo dices:

    “Por lo que después de 2001, ya la masa no recordaba al cantante italiano.”

    Creo que esto no puedes asegurarlo,
    ¿Sabías que todavía existe un FanClub de Meneguzzi en Chile? y que mucha gente en Chile y latinoamérica recuerda sus canciones y esperan con ansias el nuevo disco “Música” cuyo single promocional “Tú eres música” comenzará a sonar muy pronto en las radios chilenas?
    ¿Sabías eso? … Hice una encuesta y hay muchos chilenos que recuerdan a Meneguzzi … que no lo toquen en la radio es otro cuento, pero así y todo no falta la radio que lo toque.

    Sinceramente no creo que sea un cantante olvidado en Chile. No lo creo yo ni le creen muchos chilenos y chilenas.

  • Yo considero que hasta Mega tenia buenos festivales (sin contar mexicanos que no triunfaron como Onda Vaselina), despues de todo trajeron a Huey Lewis, Ale Guzman, Jovanotti, Los Pericos. Y Canal 13 en sus primeros años tenia buen festival (no te olvides que el certamen del 2000 fue dirigido por Gonzalo Beltrán Q.E.P.D.), desde el 2005 que se empieza a chacharear trayendo a artistas relleno (yo no se que canta Fanny Lú que viene este año).

    Yo quiero que despues del 2011 la haga nuevamente TVN, porque traia a los artistas que estaban en boga como por ejemplo Mr. Mister (1988), Modern Talking (1988), REO Speedwagon (1989), Faith No More (1991), Martika (1991), Dr. Alban (1993) y tambien latinos que LA LLEVABAN como Soda Stereo (1987), Los Enanitos Verdes (1989), Wilfrido Vargas (1990), Mecano (1992), Sexual Democracia (1992), Garibaldi (1993), Jon Secada (1993) y hasta Mercedes Sosa (1993).

    Ojala que mis deseos se cumplan y no siga la gestión mediocre de Canal 13.

  • Alex Martin

    Gervasio ganó Viña con “Alma, corazón y pan”.
    El tema “Con una pala y un sombrero” ganó la competencia de Martes 13, de Canal 13.