web analytics

El golazo de “High school musical”

por
La caja de música » 1.11.2006

Lo de “High school musical”, probablemente la película de Disney no animada (y para televisión) más exitosa de su historia, no tiene parangón. Hay quienes han afirmado que se trata del musical que definirá a esta década, como “Grease” a los setentas y “Fame” a los ochentas. Que es el producto que ha hecho notar, más que cualquier otro la fuerza en la decisión de compra de los tweens (más que Kudai, más que RBD, ¡mucho más que “Rojo: fama contrafama”!). Y eso da para reflexionar. Los tweens (niñ@s entre 9 y 14 años) ahora tienen un poder para decisión de compra que muchos de nosotros hubiésemos soñado para su edad. Mientras trabajé en una cadena de comida rápida, lo primero que nos insistieron era que si un niño venía a comprar, había que tratarlo practicamente como un rey. Y si era tween, como emperador/emperatriz. En mi época, a partir de los 14 recién tenías importancia para el comercio y supuestamente lo único que te interesaba era el Súper Nintendo con la última versión de “Mortal Kombat” o cualquier cosa con la imagen de los Caballeros del Zodiaco. Productos que no comprabas tú, sino tus viejos.

El fenónemo “High School Musical” da para varias reflexiones. Y en vez de replicar las que se han mencionado en muchas partes, yo quiero agregar la mía. “HSM” fue un éxito principalmente, aunque no exclusivamente, gracias a que, varios meses antes, VTR, el cableoperador con más clientes en el país, decidió abrir para todos sus abonados el canal Disney. Fue un golazo que las radios se perdieron.

Porque lo que más determinó el exitaso de “HSM”, no fue otra cosa que el boca-a-boca. Si se hubiera limitado a una filme con buena sintonía en el cable, no habría tenido la repercusión que tiene en nuestro país, transformándose en el primer producto televisivo no estrenado en la televisión abierta que ya tiene su propio álbum Salo.

Antes de que la Feria del Disco anunciara el ingreso de su banda sonora en el ránking de discos más vendidos en esta, la única disquería con cadena nacional de Chile, la única forma en que se promocionó “HSM” y su música fue mediante el comentario entre amigos y la exageradísima cobertura de Disney Channel (y JETIX, su señal hermana). Para los demás medios, “High school musical” no existía. Especialmente para aquellas emisoras que dicen sintonizar con el gusto de los tweens y adolescentes que “HSM” conquistó.

Y recuerden lo que siempre he afirmado acá en la CDM: los criterios de programación de esas radios (llamémoslas por sus nombres: FM Hit, 40 Principales, Carolina, Canal 95, incluso FM DOS, concebida para un público mayor, pero que igual escuchan las tweens en sus momentos románticos) definen casi dictatorialmente lo que las masas deben escuchar. No existen las canciones exitosas por que la gente las prefirió. Existen los temas preferidos por demasiada gente entre una escasa alternativa de propuestas que las emisoras programan muchas veces al día, todos los días.

Una escasa variedad en la que las canciones de “HSM” perfectamente podían ubicarse, lo que no pasó. Y cuando estalló el fenómeno “High school musical”, las radios no supieron qué hacer. Me parece que todavía no saben.

Hubo que esperar casi tres meses para que recién una radio se dignara a programar la versión Belanova en castellano de uno de los temas del musical Disney, después de haber bombardeado con otro de los singles originales de esta banda mexicana, curiosamente desde el mismo momento que Disney Channel estrenó “HSM”, que se presentó precisamente con esa versión en español (una vez que terminaba el film original). Todavía no escucho en una radio de esas un tema de los originales de “High School Musical” (que todo cablevidente con hermana o hija tween debe conocer o por lo menos reconocer, como en mi caso)

Eso podría ser “comprensible” para una cantante que nadie conoce, como las que recomienda la Caja ¡pero no para un musical que ha batido récords de audiencia y logró que todos nos olvidáramos de la película de “Rojo”!

“High school musical” demostró que no es la piratería lo que está matando a la música. Es la monotonía de los programadores de radio, que están transformando a cada emisora en la copia de la competidora en su segmento. Hasta el grado de ignorar a fenómenos como este. Una tendencia que, si PRISA llegara a comprar Iberoamerican, se consolidará para siempre jamás.