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¿Horizonte en coma?

por
La caja de música » 15.11.2006

Escribir sobre Radio Horizonte y su actual situación indudablemente obliga a recordar lo que era hace algunos cuantos años, cuando era “la mejor imagen para escuchar”.

Lo que en mi caso, obliga además a mencionar el motivo por el cual Horizonte nunca pudo cautivarme, como sí conquistó a sus originales auditores originales, los mismos que ahora la critican sanguinariamente: la conocí tarde.

Llegó a Antofagasta allá por 1998, reemplazando a Láser FM, una legendaria emisora local que no pudo sobreponerse a una crisis económica que arrastró a otras radios antofagastinas que igualmente callaron durante ese año o el siguiente.

Esta ciudad ya tenía su propia emisora adulto contemporáneo, con una línea musical sólida y que se extraña mucho por estos días: Radio Definitiva, que alguna vez la comparé con la Infinita y Horizonte de la época, pero ahora creo que es mejor equipararla con M1 Music One, el experimento adulto joven de Iberoamerican Radio.

¿No se entendió mucho? Definitiva programaba mucho soft rock y soft pop de los setentas y ochentas, las versiones originales (en italiano, portugués, francés, etcétera) de exitos que otras radios transmitían en castellano y lo más relevante para mí: canciones publicadas en su momento que ninguna otra emisora, y eso incluye a sus similes santiaguinos, ‘pinchó’. Fue en Definitiva donde escuché por vez primera a Anggun, “Life” de Des’ree, “Kind and generous” de Natalie Merchant, “Summerfling” de k.d. lang, a Dido (que no me gusta mucho, pero es bueno recordar que Definitva programa “Thank you” por primera vez a fines de 1999)…

Y era la emisora que este bloguero más escuchaba por entonces, junto con RadioActiva, concebida para un estado anímico completamente distinto, cuando la segunda emisora de Julían García Reyes (y entonces la única de su propiedad, recuerden que recién había vendido su Concierto a Ibero American) llegó por acá. Lo único que me llamó la atención fue su impresionante sobriedad programatica y el “Tesoro de Palabras”, las frases que don Julián (que entonces ni sabía cómo se llamaba) emitía al iniciar cada nueva hora.

Sí, Horizonte era agradable de oir, pero no logró olvidarme de Definitiva. La palabra clave aquí era, variedad músical. Por que Horizonte tenía una calidad de sonido tan buena como la de Definitiva, aunque no le superaba. Y para entonces también había llegado a la ciudad el decano de las adulto-joven, Infinita, pero transmitía a la ‘capital minera’ bajo, en mono y con muchas interferencias, calidad que no mejoró hasta mucho después. en 2002, cuando Definitiva ya no existía en Antofagasta.

Sentía que Horizonte no tenía el acerbo musical del que Definitiva se jactaba, y por eso nunca pudo convertirse en mi emisora de cabecera. Sobretodo si de seis a ocho PM escuchabas a Enrique “Cote” Evans conversando de temas que sólo le interesaban a alguien con un poder adquisitivo considerablemente superior al mio, mientras Definitiva transmitía lo más selecto de su programación musical. Eso es insuperable y se extraña en un tiempo en que todas las emisoras de su estilo se dedican al dialogo intascendente. Si no fuera por Nibaldo Mosciatti, hoy no escucharía radio a la “hora del taco”.

No obstante, eso no significó que la ignorara. Frecuentemente (pero menos de lo que ahora hubiese deseado) escuchaba a don Julián con su “e-mail de los éxitos” que entonces se transmitía tres veces por día. Y reveleba el nombre de aquellas canciones que empezaba a tomarles el gusto, pero desconocía sus intérpretes. Y era de lujo escuchar las frases de don Julián y su espectacular término “…del tesoro de palabras de Hori-zonnnn-teee”.

Comencé a tomar más en cuenta a Horizonte cuando a mediados del 2001 Definitiva desapareció y por su frecuencia comenzó a escucharse Universo, mucho más pop que la sobria Definitiva.

Durante 2002 o 2003, Horizonte cambió su eslogan a “Imposible de olvidar” y abandonó un poco el adulto-contemporáneo para abrir su señal al pop ochentero y el ‘rock latino’ de la época. Ya no era la misma de antes, pero igual era agradable de escuchar y aparentemente no perdió su fanaticada. Pero en 2004, todo cambió:

Ese año asumió la dirección de la emisora Julián García Reyes Subercasseaux, (de ahora en adelante, Julián junior) el hijo del legendario JGR. Y paulatinamente a lo largo de ese año, mando a la mierda la linea musical de la emisora y la transformó en una nueva emisora destinada a… no sé como definirlo y no soy el único que no puede hacerlo. Digamos que la nueva Horizonte abarca todos los estilos musicales ‘vanguardistas’ de nuestra época y los clásicos roqueros de los ochentas y noventas, más algún tema rockanrolero de los setentas. Además, y no conforme con semejante cambio, eliminó el Tesoro de Palabras.

Y cuando se dice ‘vanguardista’ la nueva Horizonte se refiere a cualquier experimentación rockera, electrónica o similar. Su actual eslogan refleja lo que pretende con semejante collage sónico: “Estamos en la música”. Lo que sigue es de la página web de la emisora, y cuenta lo que pretenden con semejante mezcla. Lo lees y suena muy bonito, ¿de veras?

Quizás es imposible abarcar toda la música, pero hacemos nuestro mejor esfuerzo por entregarte, cada día, lo mejor, sin importar etiquetas impuestas por los insaciables de la clasificación. ¿Por qué no? ¿Que tiene de malo escuchar un buen clásico, un hit ochentero, un rock de los noventa o una nueva expresión vanguardista? La música es arte, produce sensaciones y es exactamente lo que buscamos. Rendir tributo a quienes, a lo largo de nuestras v
idas, nos han hecho sentir y disfrutar con su genialidad única.”

El cambio radical en la línea programática de Horizonte ha sido muy criticado. Y aparentemente, la cifras en sintonía han empeorado. Lo que es más, según el foro de radio de FOTECH (el más importante en su categoría y en el que participo esporádicamente) Horizonte venderá todas sus repetidoras satelitales, quedándose sólo con las de Santiago y Viña del Mar.

¿Qué pasó con Horizonte? Para empezar, se transformó la emisora en una concebida para un público aún más elitista de lo que una adulto-contemporáneo ya lo es. Me da la sensación de que todos quienes escuchan la Horizonte actual nunca fueron fans de la original y en algunos casos, la detestaban. Ese público puede aguantar escuchar en una media hora de programación musical una anarquía absoluta de canciones. Porque Horizonte puede pasar de la más metalera de las canciones de Nirvana a la más electrónica de Chemical Brothers y después programar una rareza en francés y después un tema setentero de los Rolling Stones.

No es que la música que programa Horizonte sea mala, algunos de los músicos que pinchan son de lujo y ciertamente recomendables. El problema es que intentar mezclar estilos que no tienen ninguna similitud entre si es una experiencia llamativa a la primera, pero que a la larga muy pocos pueden soportar. Diferentes sonidos, diferentes fuerzas, diferentes estados de ánimo (tocar la más deprimente de las canciones de Radiohead y después un tema muy tira-para-arriba… eso pasa mucho en la actual Horizonte) Sin ir más lejos, una vez escuché Horizonte por un rato y a la media hora ya quería apagar mi receptor. Estaba completamente mareado, como si hubiera atravesado la más escalofriante montaña rusa.

El otro problema se llama calidad sonora: Cuando llegó a Antofagasta, Horizonte sí era “la mejor imagen para escuchar”, si la comparas con cómo suena en la actualidad, muy bajo y con muchas interferencias si no tienes un radioreceptor potente. Justo como cuando llegó Infinita a estos lares. No es la única ciudad donde se han reportado problemas con una repetidora de Horizonte (hasta en Santiago han ocurrido). Y no olvidemos el factor PC-MP3 radio: la Horizonte actual abusa de la automatización programática como ya lo hace la gran mayoría de las radios musicales que escuchas, y lo hace mal, con canciones que suben de decíbeles y silencios increibles entre canciones.

Otro asunto más subjetivo es el de ‘asesinato de marca’. Con el cambio programático, Julíán junior se arriesgó a afectar la reputación de una marca que representaba equilibrio, sobriedad y calidad sonora en radio. Y una marca que (junto con el Conquistador) representaba a una emisora que yo escucharé, y después mis hijos escucharán, y después mis nietos. Los hijos de quienes escuchaban la Horizonte clásica hubieran sido el público objetivo de la emisora si siguiera igual, pero tras el cambio no lo son. Y eso en términos de sintonía y en el calibre de las críticas está pesando mucho.

Tal vez lo único que mejoró con el cambio programático fue el sitio web. Las primeras páginas de Horizonte eran unas rarezas en diseño. La actual es simple, y estéticamente armoniosa. Muy lejos del diseño chillón de la página de FM Plus o los fuegos artificiales de las Ibero American. Pueden revisar las páginas antiguas de Horizonte tecleando www.horizonte.cl en la Wayback Machine de archive.org.

  • Oscarras Udec

    Muy buen artículo, pero debo hacerte una rectificación, Horizonte cambió a su actual estilo musical por allá por finales de 2005 recién o después; y no en 2004 como tu erróneamente señalas.