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Mi historia en internet: desde el principio hasta 2007

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Este no es uno de los sitios más visitados de la blogósfera. Pero sí me da la idea que uno que tiene su público fiel. ¿Qué le habrán encontrado interesante a la Caja? No tengo la respuestra precisa y sólo puedo especular: ¿Serán los tracks recomendados? ¿Será la manera de escribir? ¿O acaso serán los temas que toco en los posteos?

La verdad, no puedo responder la causa de tal aceptación simplemente porque no la busqué. Cuando empecé la Caja, lo hice pensando en cumplir un desafío, que no consistía en escribir sobre música (“uno de los temas que más me apasiona”, noté en aquel momento) sino en comprobar si podía escribir sobre temas relativos a este asunto sin caer en los tópicos que tradicionalmente tocaba cuando escribía sobre música. Y, además, cumplir una decisión que contradice la tendencia que se advierte en muchos otros blogs: no escribir mucho acerca de mi vida privada, a menos que fuera realmente necesario. Necesidad que sólo surgió en el segundo posteo: donde relataba mis desventuras cuando trataba de leer/escribir y no podía por la competencia de mis vecinos por cual es el que pone la música al más alto volumen. En esa oportunidad, lo hice para fundamentar una tesis mía al respecto: Que la gente no lee porque en tu mismo barrio no puedes tener la concentración necesaria para leer.

Realmente no arranqué este blog con grandes proyecciones. Cómo sólo se preocupé en cómo desarrollaría los contenidos, el diseño del blog resultó un tópico irrelevante. Comencé a preocuparme por ese factor cuando la primera plantilla, una de las predeterminadas que ofrece Blogger, comenzó a portarse mal en Internet Explorer: La barra lateral no aparecía donde debía, sino a continuación del último posteo.

Durante los primeros meses, tuve la duda sobre si acaso podría mantener vivo este blog. Si iba a durar, en el fondo. Los primeros fallos en el diseño me motivaron a, mientras desarrollaba los primeros posteos, buscar una nueva plantilla que fuera compatible con todos los navegadores.

Encontré una en Blogger Templates: su simplicidad y buen gusto visual determinó que la implementara en la Caja, cambio que ocurrió en noviembre, mientras me sentía consolidado escribiendo en ella. No tenía idea si este blog lo visitaban o no, pero a mi me daba mucho gusto postear en el.

Un racconto: Desde que descubrí la internet, en 1999, siempre quise tener un espacio para escribir lo que me diera la gana. Blogger ya existía entonces, pero no era conocido por la gran masa. La máxima ambición de todo internauta era contar son su propia página web.

Mi primer sitio, hospedado en GeoCities, cuando sus direcciones eran del tipo geoci- ties.com/Athens/Library/7447. En aquella primera página web, que se llamó “Dutzeel”, opinaba sobre actualidad y escribía sobre música, de paso. Escribí bastante sobre Lighthouse Family y Sarah McLachlan, quejándome sobre lo poco que las radios difundían su música (¿les suena familiar?). Y había una sección a la que llamé “Marcando diferencias”, en la que pretendía difundir mis cuentos.

Nadie visitó Dutzeel (honestamente, ni lo promocioné), y a los dos meses lo mandé a la mierda. Con la idea de hacer algo más grande.

marcandodiferencias.cjb.net se llamó aquella ‘página web grande’ que prometí crear. Salió a principios de 2001 y tenía grandes espectativas con ella. Las que en la práctica se redujeron a una serie de textos literarios que sólo llegó a la tercera parte. Con un diseño oscurísimo, pero que comunicaba. Revisen una imagen de ese sitio web En aquella serie, Lighthouse Family y Sarah McLachlan volvían a aparecer. El personaje citaba sus canciones pàra demostrar su estado de ánimo (“Restless” y “Angel”, respectivamente: dos tracks con letras bastante deprimentes). Ah, y también una canción de Laura Pausini que no fue single: “La voz”.

Pretendía actualizar el Marcando Diferencias con más capítulos de la serie. Pero no tenía más ideas para hacerlo: uno de mis compañeros llegó con otra: Hacer una página para mi curso de enseñanza media, que muy unido que digamos no era. Inicialmente, expliqué cómo hacer la cuestión y mi compañero Raúl Escobar se encargó del diseño, realizando un sitio ciertamente más vistoso que el mío. La página, que se llamó CUARTO B LANDIA, se estrenó en junio de 2001.

Muchas cosas pasaron tras el lanzamiento de esa página. En breve, como el sitio incluía muchas criticas al colegio donde estudiaba (que nunca lo he mencionado en mis blogs: uno de la Iglesia Adventista) a Raúl lo expulsaron del colegio. A mi también, pero regresé al mes siguiente. A Guillermo Valencia, otro colaborador del sitio, también lo echaron. Cuando volví, muchos pensaron que la página desaparecía. Pero regresó con una “tercera edición” con críticas más fuertes. Y después con una tercera, una cuarta y una quinta.

El marcandodiferencias, para entonces, lo tenía en un lugar secundario. Diseñarlo requería una conexión permanente a internet y realmente su estética demostraba un precario conocimiento en diseño web. ¿Que si tuvo aceptación? La tuvo sólo después del fenómeno cuarto b landia. Si viste la imagen, habras notado que no firmé el sitio con mi nombre, sino con un seudónimo.

Podrás opinar lo que quieras sobre escribir sin firmar con tu nombre. Pero yo tenía un motivo por el cual hacerlo: Gente como la del colegio sólo evaluarían las opiniones ahí presentes si no descubrían quien las había escrito, ya que si sabían que las había escrito yo, no las habrían valorado considerando el contenido de las opiniones, sino quien las había escrito.

En ese momento, la página no la actualicé por una crisis de ideas para escribir nuevos contenidos y para 2002 sólo faltaba que decidiera cuándo la cerraba. En vez de eso, planee un rediseño completo que nunca se materializó. Los pocos textos que pude escribir para ese nuevo Marcando Diferencias (y que después se perdieron), cuando se referían a la música, volvían a citar a Lighthouse Family y Sarah McLachlan.

En 2003 mandé a la mierda a Marcando Diferencias y me dije que no diseñaría sitios web nunca más. Hasta que surgió (de parte mía y de don Raúl Escobar) la idea de actualizar un cuarto b landia cuya último update había ocurrido en septiembre de 2002. Entonces, la simple idea derivó en una propuesta más ambiciosa: rediseñar la página por completo. Dos años después de abandonar el colegio, queríamos contar qué había pasado con nuestros compañeros. Y ofrecer una experiencia audiovisual que evocara todas las experiencias que vivimos en el colegio. Ese nuevo cuarto b landia —que, a diferencia de los anteriores, trabajos por Raúl Escobar, lo diseñé completamente yo— salió en septiembre de 2003 y se ha mantenido hasta la actualidad con pequeños cambios. visitenlo cliqueando acá. (quien dice “te acuerdas de mí” es Escobar. La otra voz es la mía)

Tras su estreno, nos surgió la idea de concretar una idea que Raúl Escobar tenía en mente desde 2001: crear una web para gente ciento por ciento pensante/intelectual. El proyecto se llamó en un principio “mentes”, pero después decidí que debía llamarse “mente”. Se fundamentaba en un archivo con textos interesantes ordenados por categorías y columnas de opinión. Y mientras muchos sitios con contenidos sesudos optaban por tipografías con serifas (como la que usa el post de la CDM que homenajea a Daniel Clift) y diseños elegantes, “mente” prefirió una estética colorida y ciento por ciento informal. Observen una imagen de su página de inicio, la sección de religión y la columna de Raúl Escobar. En la única columna que alcancé a escribir para “mente” (Raúl pudo más: redactó dos), volví a citar a Sarah McLachlan.

“mente” era una estupenda idea, pero no funcionó por varios factores: la interfase era bastante rebuscada y compleja de actualizar, no promocionamos bien el sitio y por sobre todo: actualizar “mente” tomaba diez veces el tiempo que toma redactar un nuevo post para la Caja de música. Pero no fue necesaria cancelarlo. El proveedor de hosting gratuito que la hospedaba fue clausurado. Faltos de un servicio decente, decidimos dejarlo en stand by hasta nuevo aviso. Eso pasó en 2005, meses después de su lanzamiento. No puedo afirmar si ese ‘nuevo aviso’ llegará en la fecha que ocurrirá aquel con el que se anunciará el regreso de radio Gabriela, la emisora juvenil de los Mosciatti que se cerró “hasta nuevo aviso”, aviso que todavía no llega.

Ahí quedó el sueño del sitio web propio. (léase como cuando los noticieros de tevé hablan sobre ‘el sueño de la casa propia’) Pese al esfuerzo que requirió diseñar “mente”, el sitio no funcionó. Y tras el cierre repentino, yo ya no quería volver a pensar en megaproyectos para la web.

En julio de ese año, dos meses después del cierre de “mente”, me cree una cuenta en Blogger y registre el sitio lacajademusica.blogspot.com. Estaba descargando muchas canciones nuevas y necesita un sitio donde acceder de manera permanente y sin necesidad de disquete a las listas de canciones que debía descargar. Y eso lo podía hacer con un blog. Pero a fines de agosto me surgió la idea de transformarlo en un blog de música real. Lo primero que me pregunté fue “¿pero cómo se te ocurre crear algo así, si hay montones de sitios que tratan ese tema y lo hacen con mayor autoridad que tú?”. Pero no tenía nada que perder, así que cambié los listados de canciones descargables a cajademusica.blogspot.com y redacté los primeros dos posteos para La caja de música.

Como Blogger te ofrece un blog listo con un diseño funcional, podía dejar de obsesionarme por el diseño y comenzar a preocuparme más en lo que escribía. Así, al iniciar la Caja de Música, me impuse de inmediato una prohibición: Sobre Lighthouse Family y Sarah McLachlan en la Caja no se escribirá (ni siquiera recomendaré una canción de ellos). por lo menos hasta completar cincuenta posteos. Y en el Marcando Diferencias renovado que no se publicó redacté una durísima crítica al axé (ritmo de moda entonces). Para demostrarme que podía tocar otros temas, lo primero que le escribí al público que leyera la CDM fue que no me dedicaría a criticar al baile de moda de ese momento: el reguetón. Fue un verdadero motivador personal que los primeros temas recomendados fueran de dos intérpretes que había descubierto en ese año: Silje Nergaard y Donald Fagen.

Fue el primer impulso a desarrollar un blog en el que traté temas diversos que antes no se me habían ocurrido mencionar. Era increible que, antes de la Caja y muy a pesar de que siempre he tenido muchisimos intérpretes favoritos, me la pasara nombrando a Lighthouse Family o a Sarah McLachlan nada más. Siempre han sido dos intérpretes a los que les he tenido un cariño especial, no tanto por su excelencias sonoras que ciertamente las poseen, sino porque las letras de sus canciones definen muchos aspectos de mi vida intima. Y eso está bien, pero mencionarlos a cada rato en plan FM DOS te hace preguntar si acaso estás falto de ideas.

Además, la increible facilidad con la que puedes actualizar contenidos en un blog me entusiasmó más a continuar posteando en esta bitácora. Casi me dio rabia la cantidad de tiempo que invertí en subir sitios a servidores que después se fueron a la mierda o cambiaron sus condiciones de uso. O que se repletaban de publicidad que Blogger reduce a una barra en el extremo superior del blog.

La etapa de exploración personal duró hasta que la Caja comenzó a ofrecer extractos de las canciones que recomendaba. Eso pasó en diciembre de 2005. Los posteos que, a partir de ese momento, comencé a desarrollar se pusieron más densos y opinativos. Para entonces, ya tenía un segundo blog. Como la Caja, El derecho a no estar de acuerdo tampoco surgió con muchas pretenciones. Y en un principio se trataba de recopilar los mejores posteos de la CDM y de un tercer blog mío que pasó sin pena ni gloria: dedicado a la informática pero desde una perspectiva más excéptica. “¿El último Walkman?”, una de las primeras notas mejor desarrolladas de la Caja, fue uno de los primeros incluidos en “El derecho…”. Pero la primera nota de ese blog, aquella que afirmaba la imposibilidad de promulgar una ley que regule las relaciones entre homosexuales, originalmente la había presentado para un trabajo universitario, donde fue bien evaluado. Me encantó tanto que pensé que debía publicarlo en alguna parte. Y lo hice en ese blog.

No sólo los posteos de la Caja se tornaron más extensos, sino también las reseñas de los tracks recomendados. Pero si en “El derecho…” los post largos no dificultaban la experiencia de navegación (eso creo yo, pero igual ya estoy pensando en rediseñarlo más adelante), en la CDM un texto largo complicaba la experiencia de navegación más de lo deseable.

Para marzo de 2006, ya estaba pensando en rediseñarlo. Pero muchas cosas en mi vida estudiantil y personal pasaron y comencé a postear cada vez menos. Los posts que publiqué en 2006 fueron mucho menos que los escritos en 2005 (¡más en 4 meses de un año que en 12 de otro!) Pero igual fueron más extensos y sesudos que casi todos los del 2005. Y si tenía poco tiempo para postear, menos lo tendría para rediseñar un blog completo. Traté de levantar mi ímpetu para redactar en la CDM prometiendo una prueba que no se materializó, consistente en comprobar qué canciones repetía FM DOS a cada rato. Lo que el cansancio transformó en dificil de concretar, sepultó definitivamente el anuncio de que PRISA compraría a la dueña de esta y otras radios y podría deshacerse de FM2, competencia directa de Bésame Radio. Más ahora que la compra se concretó. Con la prueba pretendía retratar una realidad radiofónica que, tras esta adquisición, podría pasar a ser cosa del pasado.

En un momento, me pregunté si acaso me estaba volviendo un criticón de todos los músicos comerciales que la radio sobreexplota y eso se volvió tema para un post bastante autocrítico, pero donde al final terminaba bien, afirmando que cada vez que criticaba algo, explicaba por qué lo hacía, salvo en casos puntuales. Un lector de la CDM me respondió que muchas de mis críticas se basaban en prejuicios respecto al pop, lo que no creo que sea así. Tú prejuzgas a lo que no conoces a la perfección, pero la sobreexplotación y sobrerepetición de la música comercial de ahora evita que la prejuzges. La has escuchand
o tantas veces que opinas sobre ella en base de algo que conoces con más detalle que el que desearas.

Después, y mientras perdía el tiempo ganando poco dinero trabajando en una cadena de comida rápida, me pasé el tiempo haciendome la pregunta madre de todas ¿cuanta gente realmente ha visitado este blog?. Una visita con más atención de la normal a Castpost me dio la respuesta: mucho más de la que habia imaginado.

Castpost es el sitio gracias al que ustedes pueden escuchar los estractos de tracks recomendados desde que en la CDM fue posible que los oyeras. Nunca había notado que Castpost mantenía una estadística de veces que es reproducida una canción almacenada en sus servidores. Aplicado a la Caja, cuantas veces ha sido escuchado un track recomendado.
Cuando descubrí que más de 760 visitantes habían escuchado el tema de Chilliwack, se me cayó la boca al suelo. Y fíjense que de ese tema, casi nada de información anexa entregué. Sólo cómo había descubierto semejante canción. Le seguía el tema de Star Academy 5, con más de 500. Y aquella canción la había recomendado muy pocos meses antes de este descubrimiento, en contraste con la de Chilliwack. Los demás tracks recomendados iban por el mismo nivel de popularidad. No me lo podía creer.

Tras ese descubrimiento, noté que debía hacer algo para subirle el pelo a la Caja. Primero, y lo más importante, antes de finalizar el año, debía rediseñarlo. Transformar su interfase en una más simple y funcional para sus visitantes. Mientras aquel nuevo diseño no se pusiera en funcionamiento, postearía si la contingencia me obliga a hacerlo: Leí el libro de David Bravo y encontré prudente reseñar ese libro y el contexto en el que se publica. Después, vino Francesca Ancarola a Antofagasta y me vi en la necesidad de quejarme de una pésima publicidad que derivó en que su presentación fuera la menos asistida (y divulgada por la prensa) de toda la gira que realizó para promocionar su disco tributo a Víctor Jara “Lonquén”. El fenómeno de “High school musical” y cómo surgió, fue tema para otro post. Descubrí a Jim Noir y su similitud con intérpretes de los setentas pasó a ser tema para otro texto.

Jamás pensé que el último posteo del segundo diseño de la Caja trataría el tema que tocó: Un homenaje póstumo a Daniel Clift, hombre realmente desconocido para parte importante de quienes leen esta bitácora, pero que definió musicalmente a este bloguero con demasiada fuerza. En pocas palabras, mi maestro y mentor. Y maestro y mentor de toda una generación de antofagastinos.

Conforme redactaba aquellos posteos, más ganas me daba de empezar el rediseño del blog. Pero debí esperar a que terminara un semestre universitario demasiado más complejo de lo que proyecté. Cuando acabó, la tarea de diseño inició.

Rediseñar la CDM fue el trabajo más complejo que me tocó como diseñador web. Pero también el más desafiante. “mente” fue el primer sitio diseñado por mi que usó hojas de estilo en cascada: una con 19 estilos. Esta Caja de música tiene un poco más de estilos: 215.

Como expliqué en los posteos que detallan los cambios en el diseño, mis pretenciones con el nuevo diseño de la Caja se fundamentaban en ofrecer una interfase simplificada al máximo. Concretar eso requirió un esfuerzo adicional en pulir el código HTML y las hojas de estilo. Y pasar mucha rabia con los tres navegadores con los que probaba el diseño. Aunque menos con uno y mucho más con otro.

No es propaganda de usuario fiel de Opera, como ciertamente lo soy, pero si todo el mundo usara ese navegador, habría tenido menos problemas para diseñar el sitio que los que tuve. Fue Opera el que menos complicaciones me dio. En comparación a los demasiados que tuve con Internet Explorer 6 SP1. Muchos de esos problemas con Explorer finalmente no los pude solucionar, pero no dificultan de manera significativa la experiencia de navegación. Parte importante del tiempo invertido en rediseñar la Caja fue necesario para conseguirlo.

¿Y Mozilla Firefox? También tuvo sus pataletas mientras preparaba el diseño y aunque fueron muy pocas en comparación a las que tuve con Internet Explorer, si fueron más que las con Opera. Lo que sí, Firefox se portó mal en momentos muy específicos y me hizo comprobar que el navegador del zorro respeta las especificaciones de la W3C más de lo que creía. Opera también, pero con matices. Como sea, el resultado final funciona a la perfección y sin errores con Firefox u Opera, por lo que te invito a usar el que mejor se acomode a tus hábitos de uso. La CDM prefiere Opera, pero respeta a quienes optan por Firefox, sobretodo si determinaron su opción tras probar los tres navegadores. Sólo quedó una pregunta sin respuesta: ¿cómo se verá la CDM con Konqueror o Safari? ¿Y con Internet Explorer 7?