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RadioActiva, 1997-2004

La original, con su energía que movió a todo Chile. Este artículo fue escrito en 2007 para conmemorar los 10 años de su inicio, cuando la emisora ya se había alejado totalmente de su esquema original. En 2015, mucho después de un intento por regresar que terminó tomando otro camino totalmente distinto, la vigencia de lo que cuento se mantiene en su totalidad, por lo que lo actualizo y adapto al nuevo formato de artículos especiales. Porque la Activa se lo merece.

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Clásicos de Colección » 29.04.2007

La RadioActiva de 2005-2007 debió haberme gustado: una adulto-contemporáneo cuya variedad musical se acercaba a otras radios que programaban canciones de este estilo, el mismo que para esa época abandonaron total o en dos tercios (Horizonte e Infinita, respectivamente y los ejemplos más notables). Pero desde que inició con este esquema programático jamás nunca la actual radioactiva (que la demonino así, todo con minúsculas, para diferenciarla de la original RadioActiva) consiguió cautivarme o por lo menos tapar el vacio que habían dejado la ausencia de radios que cumplían al máximo mis exigencias de adulto-fome como las ya mencionadas o la mítica Radio Definitiva.

Motivos habían; Primero, radioactiva es una más de las radios santiaguinas que al norte del país padecía el “síndrome de la radio-satelital que mientras más lejos de Santiago se encuente, más mal se escucha”. Con una cobertura tan mala como otras que cuando llegaron a esta ciudad sonaban aceptablemente y ahora ubicarlas en el dial (por muy digital que este sea) es una odisea. Y cuando consigues sintonizarla se escucha muy, pero qué muy, bajo.

Y segundo, simplemente no podía mantenerme más de media hora escuchándola. Tocan canciones que ciertamente se encuentran entre mis regalonas, pero en esa frecuencia sonaba otra emisora con el mismo nombre que, con su extraordinaria mezcla programática, lograba lo que ninguna radio de entonces: subierte el ánimo y motivarte a explorar nuestro polo positivo, como decía uno de sus eslogans. No era sólamente el tecno noventero que otras emisoras de esos años explotaban, como si eso y el rock de Seattle fuera lo único que destacó en esos años.

Era aquel tecno y un abanico diversísimo de ritmos y estilos activos de hoy y ayer, incluyendo una incuantificable colección de tracks que, debido a ser únicamente programados por esta radio, nunca más volvimos a escucharlos una vez que abandonó su esquema inicial. Y recién durante los últimos meses (esto fue escrito en mayo de 2007), gracias a la colaboración de internautas igualmente marcados por esta “energía positiva” se está paulatinamente recuperando.

Una radio que, si hubiese mantenido el perfil programático con el que inicio, habría cumplido exactamente diez años cuando se publicó este post originalmente en La caja de Música. Sí, porque arrancó a las 6 de la tarde (22 horas GMT) del 29 de abril de 1997.

La original y única RadioActiva: La energia que movió a todo Chile.

¡Tic tic tac, tic tic tac, este es el latido de su corazón!

Normalmente, cuando una nueva radio inicia, dedican un tiempo para probar equipos, mientras programan mucha música sin interrupciones, a veces de un estilo que poco o nada tiene que ver con el que finalmente adoptarán (como lo que pasó con Play FM o Club FM y su maratón de los Beatles). En jerga radiofónica, eso es una ‘marcha blanca’.

RadioActiva en vez de partir con una marcha blanca, inició con un corazón latiendo, cuyo “pum pum pum pum” dejó de sonar a las seis de la tarde del martes 29 de abril de 1997. Tal vez su primer mes funcionando resultó ser su marcha blanca, pero careció de las principales características de la generalidad de las marchas blancas que recuerde. Empezando porque desde un principio definió la forma en que organizarían su programación diaria.

Yo no escuché aquellos latidos ni tampoco “Anamorada” de Carlihnos Brown, la primera canción que RadioActiva programó. Me enteré de su existencia debido a un aviso en la televisión con su característico jingle que guiña al disco setentero. Quería escucharla, pero creía que era otra frecuencia de los Santiagos que no llegaría a Antofagasta.

Me equivoqué. Un día de inicios de mayo, comprando en una tienda del centro que hoy ya no existe, escuche “Movin’ on up” de M People. Y a continuación, una versión remixada de “D.I.S.C.O”, original de Village People pero remixada por n.trance. Después, una cuña cantrando “radioactivaaa” y el original “Never can say goodbye” de Gloria Gaynor. Reacción inmediata: Deseos inmediatos de buscar un radioreceptor y descubir en qué frecuencia podía escuchar la “nueva” RadioActiva. Que estaba en el 100.5, punto del dial que hasta hace no mucho ocupaba Finísima.

“Una emisora de Cé Erre Cé”

Cristián Wagner, dueño de Finísima, había vendido la red satelital que transmitía esta emisora al conglomerado colombiano Caracol, que iniciaba operaciones en Chile como el Consorcio Radial de Chile (CRC), que además adquirió la red Amistad Estéreo (también de Wagner) y la radio Classica.

A cambio, Wagner pasó a ser el director ejecutivo de la Activa. Y Wagner, junto con el colombiano Augusto “Tuto” Castro y el gerente de CRC, Carlos Ascaráte, quienes apostaron porque aquella nueva radio en vez de competir con las demás se la jugara por un esquema con el que no tendrían competencia (al menos en su inicio) y que, por cierto, en el país cafetero había resultado un éxito, al tomar una fórmula que triunfaba en Gringolandia y el viejo continente: mezclar lo mejor del dance de esa década con el disco de los setentas y el bailable anglo de los ochentas.

Pero no sólo la música hizo brillante a RadioActiva, sino una serie de innovaciones que ninguna otra emisora santiaguina había hecho suya en ese momento: empezando por los DJs en vivo.

Antes de RadioActiva, las radios centradas en la música (sea cual sea su estilo) programaban una secuencia determinada de canciones y las únicas locuciones eran las grabadas por la o las voces institucionales de la radio para identificarla… si no contamos las señales horarias. El programador (discjockey, DJ o como yo los llamo cuando quiero descalificar a alguno de ellos: dejota), ponía los discos de las canciones que sonaban por las ondas, pero jamás nunca hablaba.

En la “nueva” RadioActiva, los discjockeys estaban ahí, en vivo, programando las canciones, pero además hablaban y conversaban con los auditores con un optimismo inmejorable.
Y no sólo de lunes a viernes en horario de oficina: Prácticamente no había ningún momento del día y de la noche en que la música de la Activa era programa por un DJ que, además, podías escuchar locuteando en vivo.

¿Incluyendo la noche? ¡Por supuesto! RadioActiva se consideraba a sí misma como la primera radio del siglo veintiuno, ofreciendo su mejor programación musical cada madrugada (y no sólo de sábado y domingo), con DJs en vivo. Enfatizo en demasía este punto porque hoy se extraña demasiado y te hace pensar dos veces sobre otras radios que también se autodenominan modernas y cada madrugada dejan a un computador programando una programación musical ya definida desde antes. Empezando por la misma radioactiva de hoy.

Algunos de los DJs en vivo que pasaron por RadioActiva en su primera etapa fueron (si alguno falta, me avisan): Vanessa Reiss, Rodrigo Valdivia, Cristián Perez, Cristian Parra, Jorge Muñoz, Raul Soto, Eduardo Salazar… y Tuto Castro.

Los bloques de programación musical en RadioActiva tampoco se organizaban de la forma acostumbrada. Y además de resultar una innovación, permitieron entregar tandas extendidas de publicidad (que luego llegarán) sin abrumar al auditor.

Cada hora de programación iniciaba con una Maratón de Música: diez canciones (nueve en la última etapa con Tuto Castro) sin interrupciones comerciales (40 minutos sin parar de música). Las únicas ‘interrrupciones’ consistían en la locución (de nuevo, en vivo) de los DJs, quienes no hablaban en silencio, sino usando como fondo el inicio de la siguente canción a sonar, que se repetía en caso de extenderse el comentario del DJ.

A partir de fines del 97, la última canción de la Maratón era un éxito de la hora (canción reciente destacada) que por más de dos años fue auspiciado por el KIA Pride POP, que fue como en Chile se conoció al Ford Festiva. Gracias a ello, las ventas de este pequeño bólido se dispararon.

Finalizada la Maratón y tras los comerciales, arrancaban las Tres RadioActivas, tres canciones que frecuentemente formaban parte de lo más exquisito de la programación de la Activa. Terminadas, otra tanda de publicidad y una nueva Mararón de Música. Y después Tres RadioActivas más…

En un principio la programación de la radio se mantuvo así. Días después, surgirá el programa que de lunes a viernes por tres horas desplazará a este esquema ‘Maratón-Tres Activas’ y revolucionará el dial aún más.

La Locomotora RadioActiva

Que arrancó otro martes: el 6 de mayo de 1997, apenas a una semana de iniciarse las transmisiones de la nueva radio. El tren liderado por Vanessa Reiss partía de lunes a viernes a las seis de la mañana y siempre de la misma forma: con el Himno Nacional chileno, que abria las tres horas más divertidas del dial de entonces.

No es sencillo definir exactamente qué era la Locomotora. Trataron temas tan disimiles a lo largo de su historia y fueron muchisimas las secciones con las que contó. De ellas, no pocas sobresalieron.

Partiendo por los saludos de cumpleaños: Los auditores llamaban al programa para que a las seis de la mañana despertaran a los festejados con un enérgico grito “¡LEVAAANTATE!”

O “La gente opina”. El espacio para que el público diera a conocer su opinión sobre algún tema. No necesariamente sobre la actualidad. Y en ocasiones no se trataba de los quince minutos que actualmente designan en algunos programas para hablar con su público. Hubieron días en los que la mitad del tiempo del programa era destinado a las opiniones de los oyentes. Es que todo el mundo quería llamar a la línea activa, cuyo número es tan recordado como la formación de la selección chilena de fútbol para el mundial de 1998, y quizá más: ¡tres seis dos cero dos siete dos! (*).. y anteponiendo un dos desde regiones con el uno-ocho-uno de BellSouth.

(*) Que sería el +56 2 2362 0272 con el sistema actual para marcar a teléfonos fijos en Chile.

En un principio, la Locomotora tenía su espacio para el humor. En el equipo fundador estaba Óscar Gangas (que seguro recuerdas por otra circunstancia) y posteriormente Marcos “Charola” Pizarro.

En un momento de 1997, el programa destinó importante tiempo de sus emisiones diarias para conmemorar los “dias nacionales de”, que servían para comentar todo lo relacionable con lo celebrado. No eran celebraciones en términos formales, festejaban desde el día nacional del sueño, de la risa, del dolor de cabeza, de las flores, del chocolate, de las galletas, de las frutas, de las papas fritas… a ver si alguno de ustedes recuerda otro día nacional.

También contaba con segmentos destinados al deporte y un vertiginoso boletín de noticias que se emitía cada 30 minutos, conducido en la primera etapa por Eugenio Cornejo y después por el mismísimo Tuto Castro, quien además fue productor de la Locomotora.

En menos de tres meses RadioActiva se convirtió en una de las tres emisoras anglo más escuchadas de Santiago y ya para fines de 1997 era primera sintonía anglo en Santiago, Iquique, Antofagasta, La Serena, Viña, Concepción, Los Angeles, Temuco y Puerto Montt. La cobertura heredada de la adquirida red Finísima lograba que Activa fuera la entonces la unica radio-satelital con repetidora en la Isla de Pascua.

La Locomotora, “el primer programa del día” (ese fue su eslogan) consiguió lo que nadie había imaginado: arrebatarle al Diario de Cooperativa (el matinal, con Sergio Campos) el primer lugar en su horario. Resultaba una odisea encontrar desocupada la linea 362.0272 cada vez que abrían las líneas a los auditores del tren energético matinal.

Ya mencioné lo que pasó con el KIA POP: El auspiciador de los éxitos de la hora se transformó en uno de los autos más vendidos durante ese año… y revendido meses después: la crisis asiática que se hará notar en Chile a partir de fines del 97 provocará que muchos compradores del POP no puedan pagar las cuotas del crédito que obtuvieron para financiarlo.

Se considera que el éxito de RadioActiva fue el segundo gran fenómeno masivo de la radiodifusión santiaguina durante los noventas: el de la segunda mitad de esa década. Y el lugar semi-privilegiado que la Activa le otorgó al disco derivó en que veteranos aficionados a la radio recordaran lo que pasó durante principios de los 80s con Mundo Stereo.

Lo que no sólo es una consideración de muchos de quienes quedaron marcados por la Activa, sino del mismísimo Tuto Castro, quien alguna vez en una entrevista a la prensa, señaló: “en Chile hubo dos radios importantes en los 90 y que marcaron un hito: Rock & Pop y Activa… y puedo decir que yo estuve en una de ellas”.

Controversia remixada

El fenómeno RadioActiva fue multitudinario, pero no unánime: Había quienes derechamente la llamaban “destructora de canciones”, por su costumbre de estrenar versiones remixadas de tracks que originalmente no tenían nada de bailables.

Muchos de aquellos remixes eran presentados por los mismos sellos discográficos (tres ejemplos: “Laura no está” de Nek, “Raincloud” de Lighthouse Family (nota 2) y “Baby (Gime me tonight)” de Modjo). Pero otras eran remezclas hechas por los mismos DJs de la Activa (“ex-ex-clusivo de la RadioActiva”). Y aquellas fueron las que más fundamentos le dieron a los detractores de la radio.

Aquel no fue precisamente un asunto que me inquietara, en un principio. Hasta que conocí la versión original de “Raincloud” y me di cuenta de lo que me estaba perdiendo. Y después las versiones originales de muchas otras canciones que RadioActiva programada remixadas.

A partir de ese momento (mediados de 1998, es bueno ser preciso), mi visión acerca del hábito radioactivo de mezclar canciones más adulto-contemporaneo se definió, valorando más las versiones originales que los remixes, aunque no necesariamente vilipendiando estos últimos…

¿Pero saben qué? la opinión que haya tenido en su momento respecto a este asunto ya es irrelevante. Las visiones contrarias a los remixes de la RadioActiva quedaron en el olvido, porque al final no tuvieron más peso que tratarse de puntos de vista desarrollados a partir de los gustos particulares de quienes los fundamentaban.

Y más allá de lo anterior, el asunto que tornó intrascendente esta controversia fue el arbitrario término del esquema programático de la original RadioActiva. Hoy en día, casi la totalidad de aquellos remixes se perdieron y ya no puedes volver a escucharlos en ninguna emisora (al menos en las radios convencionales).

Ya volveré al asunto de la pérdida musical tras el fin de la Activa original. Primero hay que explicar qué fue lo que pasó.

La radio original que te hace bailar

Además de la Locomotora, entre 1998 y 2001 RadioActiva tuvo varios programas que también destacaron: A veces rompían el diagrama horario Maratón de Música + Tres RadioActivas (MM+3Act, para abreviar), a veces no.

Al final del día, de lunes a jueves se realizaba el Top 10 RadioActiva (pero sin abandonar el esquema Maratón más 3 Activas), las 10 canciones más solicitadas, programa que no precisamente duraba una Maratón de Música: En el segmento de diez correspondientes a una Maratón, programaban los lugares 10 al 7, más algunos bonus tracks, destacando los ‘retroactivos’, clásicos principalmente setenteros pero igual de energéticos. A continuación, en el bloque de las Tres RadioActivas, los tres primeros lugares del ránking.

Si había un ránking diario, entonces debía haber uno semanal. Ese era el Top Dance.

Presentado por Tuto Castro, el Top Dance era la sintonía obligada del mediodía del sábado. Estaban las 20 canciones más escuchadas del momento en la radio, estaban las historias de la contingencia musical, estaba la retrospectiva a las canciones más exitosas hace dos o veinte años, estaba su caracaterística canción con la que iniciaba —”You can’t get what you want (till you know what you want) de Joe Jackson, personaje sin parentesco con Jacko X—, y estaba ‘su-su-su-voz en la radio’: la sensual frase femenina que sonaba cada que Tuto se presentaba. No se necesitaba nada más para obtener una compañía que vaya que se extraña en estos dias.

Una radio en fiesta permanente (como podría calificarse caricaturísticamente a la Activa) debía tener una programación especial precisamente para los días-horas de carrete: En un principio el espacio para las noches de viernes y sábado se llamaba “Onda RadioActiva”. Pero a partir de 1998 obtuvo el nombre que más se recuerda: “MoreBeats”. Ambos, con remezclas en vivo y DJs tan presentes como en el resto del día y de la semana RadioActiva.

Y tan recordados como sus programas resultaron las coberturas especiales de RadioActiva durante los veranos en los que mantuvo con su esquema original. Partiendo por la del summer de 1998, muy recordado por la canción que impusieron: “Samba de janeiro” de Bellini. Que después se podrá bailar en el juego de Dreamcast “Samba de Amigo” y SEGA le agarraría tanto cariño que es precisamente lo música que acompaña al primer circuito inspirado en “SdA” en “Sonic and SEGA All-Stars Racing”.

Al inicial “La energía que te mueve” se le agregaron nuevos e imaginativos eslogans. En un principio, la música tenía energía a secas. Meses después tuvo energía positiva, lo que derivo en el remozado eslogan “energía positiva que te mueve”. En 1998, RadioActiva era el “polo positivo” y posteriormente “la radio original que te hace bailar”, una manera de diferenciarse de otras radios que intentaron imitar su esquema programático. Ya se sabe: lo bueno se copia.

Lo bueno alguna vez tenía que acabarse

En 2000, Tuto Castro dejó la RadioActiva. Continuaba colaborando en determinadas cuñas y efectivamente seguía en CRC, aunque ahora como parte del equipo de una Caracol que había abandonado el adulto-contemporaneo duro para abrirse —pero no en su totalidad— al romántico-latino. El esquema MDM+3Act se mantuvo hasta mediados de 2001, momento en que la voz de Tuto Castro desapareció y fue desplazada por la de Raúl Soto, DJ de la radio desde su inicio.

Mientras, la empresa matriz del Consorcio Radial de Chile, Caracol, era vendida en su totalidad al grupo Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima (PRISA), del español Jesús Polanco. La transacción incluía todas las filiales radiofónicas de Caracol en el extranjero.

El cambio de propietarios en CRC permitió la llegada de la franquicia 40 Principales a Chile… y que las demás emisoras del grupo sufrieran una metamorfósis radical. Amistad abandonó para siempre su programación tropical adoptando el esquema romántico latino, e incorporando en su staff de voces a rostros de televisión como Rafael Araneda o Felipe Camiroaga (q. e. p. d., me lo dicen en 2007 y no me lo habría creído :S). De una de las tropicales más sintonizadas pasó a ser una radio en coma, a un paso de su defunción… que ocurrió a fines de 2002. En su lugar se instaló W Radio, con los mismos rostros de la última etapa de Amistad más otros personajes “famosos” y su propio departamento de prensa, novedad en CRC.

Caracol lentamente adoptó más el romántico-latino, hasta que finalmente en 2003 cambió a un muy extraño nombre: Bésame Radio. Tuto había regresado a Colombia para trabajar con las emisoras de Caracol. Todavía sigue ahi.

Tanto W como Bésame y ‘los 40’ representan las franquicias panregionales de PRISA. Marcas cuyo respectivo estilo de hacer radio no varía en cada sucursal, sea la de Colombia, España (el modelo de la SER, y los nombres de sus programas, fueron calcados en practicamente cada W Radio), México, Costa Rica o Chile.

En este cuadro, RadioActiva no representaba los intereses panregionales de PRISA, por lo que fue tratada como una emisora local. La RadioAcktiva de Colombia, que partió con el mismo esquema disco-dance, se transformó en una emisora ciento por ciento rocanrolera, aunque mantuvo en esencia su logotipo, similar al de la Activa chilena en sus inicios. Los cambios en RadioActiva Chile, a partir de 2001, pasaron de lo más lento a lo más radical.

Es más, guardando las proporciones, el cambio en RadioActiva recuerda al que padeció Horizonte entre 2002 y 2004: primero fueron cambios sutiles (concentrarse en ciertos estilos que ya programaban, olvidándose de los demás) y después, vino el abandono definitivo de sus planillas musicales.

Después de la salida de Tuto, y la posterior de Cristian Wagner y Carlos Azcarate, vino el cambio de logotipo, que mantuvo hasta 2008. Y con el abandono del esquema horario de Maratón de Música + Tres RadioActivas, otro cambio de eslogan (“RadioActiva te hace bien”) y la llegada de nuevas voces. El esquema musical disco-dance no varió una coma y nadie sospechaba lo que pasaría después.

Programas establecidos antes de 2001 como “Crazy DJ on the mic” o la misma Locomotora seguián en funcionamiento. Lentamente la presencia de disco y canciones más antiguas desapareció. El reemplazo al “Top Dance” —”Top 20 RadioActiva”, presentando por Karin Yanine—, terminó en 2002. àra fines de ese año, la programación diurna se limitó a tres programas: La Locomotora, aún imparable, “El salón de la justicia” y “El señor de las perillas”.

El Señor de las Perillas era el mismo Crazy DJ, Pablo Moraga. Le dio espacio a los nuevos (para muchos de nosotros) experimientos de la ‘música electrónica’, estilo que no había sido cubierto por la RadioActiva en su época de oro con tanta profundad como lo será tratado a partir de 2003.

Mientras, el “Salon de la justicia” era conducido por la nueva incorporación a CRC: Marcelo González Liapitz, la actual voz institucional de W Radio y el Canal 13 cuando promociona programas importantes. En este programa el “superamigo” González Liapitz escuchaba los reclamos y comentarios de los auditores. El programa terminó en el verano de 2003 y a partir de ese momento, sólo se mantuvieron la Locomotora y el Señor de las Perillas, sin contar la programación en vivo desde el Movicenter los sábados. El resto de la semana, música que poco a poco se alejaba de la fórmula original.

Luego vendrían los últimos dos cambios, antes de la desaparición definitiva de la energética RadioActiva. El primero coincidió con el cambio de frecuencia en Santiago.

Desde su inicio, RadioActiva estaba en el 92.5 FM de la capital, frecuencia consecionada a CRC junto con las que transmitían entonces Amistad y Caracol Música (97.1). El punto del dial santiaguino para los 40 Principales, 95.3, no le pertenecía al Consorcio Radial de Chile, sino a la Iglesia Metodista Pentecostal, mediante su Corporación Metodista.

Fiel a la política PRISA de consolidar sus franquicias panregionales, 40 Principales no podía estar en un frecuencia, que en cualquier momento podría ser reclamada por los metodistas. Entonces, en 2003 RadioActiva se cambió al 95.3 y 40 Principales al 92.5.

La RadioActiva en el 95.3 ya no era la misma que estaba en el 92.5. Literalmente. A fines de 2002 había cambiado su eslogan de “Hace bien” a “Mueve tu mundo”. En 2003, un poco antes del enroque de frecuencias, Raúl Soto dejó de ser la voz institucional de la radio (aunque siguió haciendo lo mismo en los 40), siendo reemplazado por Marcelo González Liapitz, quien cambió el acento de su voz en la cuñas para que el oido distraido no notara que era la misma voz de la W.

Cuando la Activa se pasó al 95.3, se transformó en una emisora 95% musical, sólo programaba música, limitándose al dance actual y, en los últimos meses con ese esquema a la ‘electrónica’. La Locomotora sólo se mantuvo unos meses en el 95.3 capitalino: Se trasladó a Bésame Radio (siempre con Vanessa Reiss como maquinista) donde se mantuvo hasta fines de 2006. La Locomotora en Bésame abandonó su espíritu energético: la Venessa acelerada fue reemplazada por una Vanessa adormecedora. Y de un magazine para todos pasó a ser una programa femenino diario.

Con la Locomotora fuera de la Activa, la radio ya podía ser totalmente musical-dance-electrónica. Y así se mantuvo (hubo un periodo de anarquía entremedio en el que hasta tocaban rock en español), hasta que en septiembre de 2004 se transformó en la actual adulto-contemporáneo. Aunque en un principio la actual radioactiva (recuerden la diferenciación que hice apenas iniciar la primera parte) intentó emular a la Universo Classic-Pop-Music, con el tiempo derivó en un competidor de las actuales Infinita y Duna. ¡Es cierto! Ahora en radioactiva suenan Al Stewart, The Alan Parsons Project, Fleetwood Mac y Elton John. Si nos lo hubieran contado todo esto en 1997 no lo habríamos creido.

RadioActiva se mantuvo un poco más de 4 años con su original esquema “Maratón de Música + Tres RadioActivas”. Si al tiempo anterior agregamos los experimentos tras el abandono de Tuto Castro y antes de su adultocontemporanización, tenemos 7 años y cuatro meses. Eso duró RadioActiva.

Por esta emisora pasaron, además de los DJs fundadores mencionados en el capítulo 1,Oscar Gangas, Eugenio Cornejo, Gonzalo Araya, Jorge Fuentes, Jessica Soto, Pablo Moraga (Crazy DJ), Ignacio Olivares, Rafael Tornero, Carmen Urendav, Marcos “Charola” Pizarro, Jorge Muñoz, Karin Yanine, Patricio Muñoz, Denis Ronda, Ignacio Contreras, Julio Caro, José Luis Núñez, Siddartha… y una mención especial para Said Merlez, aka “negro Said”, bailarín y principal soporte en las fiestas y eve
ntos de la RadioActiva cuando inició; y que falleció trágicamente en 2002 tras un accidente de auto.

No se trata de extrañar una radioemisora

Tampoco a su esquema programático o que ya ninguna radio haga maratones de 40 minutos de música sin interrupciones comerciales. Lo que se perdió tras su desaparición fue tanto que denominarlo ‘la gran pérdida’ es poco. Se define mejor con la intraducible frase en inglés “The greatest loss” (algo así como ‘la más grande de las pérdidas’, traducción literal muy fea)

Lo que más duele de lo que se perdió tras la desaparición de la RadioActiva fue su música. La gran mayoría de las canciones que programó la Activa en su era de gloria, o eran canciones exclusivas de la radio, o versiones que programaban también otras emisoras, pero que hoy en día ninguna radio considera. Los remixes de las Activa, sean originales de la radio o no, pasaron al olvido.

Y por si fuera poco, las versiones originales de aquellos remixes —que eran pinchados por las varias radios adulto-contemporáneo que existían— tampoco puedes oirlas en el dial adulto-fome de hoy, lo que sucedió por causas variopintas. Están las canciones que fueron destacas por Infinita, pero que ya ni menciona en su programación, las destacadas por las radios Definitiva y Caracol, emisoras que desaparecieron hace ya varios años. Y las seleccionadas por Horizonte, radio que, ya saben, en su momento bandonó el adulto-contemporáneo para adoptar un esquema que aún no comprendo.

Por lo tanto, ahora poder escuchar aquellos remixes, tiene un valor tan alto como las mismas versiones originales de aquellas canciones. Un remix oficial es una canción de oro, su versión original, generalmente de platino, su remix ex-ex-clusivo de la RadioActiva, de titanio.

Tomemos sólo un ejemplo: “La mer”, una canción en francés de Miguel Bosé que todo RadioActivo seguramente recordará. Su versión original, fue presentada exclusivamente por Caracol y la remixada, estuvo en un lugar privilegiado del Top Dance. La RadioActiva original se acabó y nunca más esta ahora ‘rareza’ de Bosé se volvió a escuchar.

En el último tiempo, algunas emisoras pop ochenteras/noventeras como FM Plus o FM OK han rescatado algunas de las canciones que su momento sólo sonaron en RadioActiva (o principalmente), además de su extendida cobertura al eurodance de los 90s que ya mencioné al principio. No ha dejado, hasta el momento, de pasar más allá de ser un guiño a lo que fue la Activa original, el cual no queda claro si es intencional o no, por lo que normalmente se trata de canciones que no fueron exclusivas de la Activa.

El verdadero intento por recuperar el patrimonio musical que representa la RadioActiva provino desde otras partes.

Primero, las radios online. Varias emisoras online que transmiten desde Chile han incorporado en su programación canciones que integraron el repertorio de Activa. Y no olvidemos a las radios extranjeras que mantienen un modelo que RadioActiva ciertamente imitó. Dos buenos ejemplo para cada caso son De Culto Radio y Energy FM.

El segundo, ha sido el más importante a mi gusto. Porque permite que ahora podamos tener muchos de esos temas que sólo sonaron en RadioActiva para poder escucharlos en nuestros tarros y reproductores de mp3

En 2005, el Foro de Televisión y Espectáculos Chilenos dedicó un espacio a la radio. Varios meses después, el 28 de octubre de 2005, surgió un modesto topic recordando la ya olvidada época disco dance de la RadioActiva. La reacción fue inmediata: Ya a la semana, se había reconstruido la historia y el staff original de la ‘Energía que te mueve’. Faltaba que algún forista comenzara a aportar audios de la RadioActiva original: El primero fue Gallo35, quien aportó el 1 de noviembre de ese año el sweeper “radio-radio-radioactiva”. Pero 12 horas antes, DjPuNtOcL, otro forista, aportó el primer ex-exclusivo de la RadioActiva: Una versión de “El funkete” (original de El General) cantada por un Che Copete imitado por Orcar Gangas.

Varios meses después, el 29 de mayo de 2006, MHidalgo21 publicó la primera recopilación extendida de audios de RadioActiva. Para emocionarse.

Y ya para junio del 2006 comenzó a construirse una colección de canciones que alguna vez sonaron en Activa (incluyendo muchos ex-exclusivos), que lentamente creció e incluye los cinco discos recopilatorios que la RadioActiva publicó (cuatro se vendieron en disquerías y el quinto fue un regalo a propósito del quinto aniversario de la radio para 500 privilegiados oyentes). Canciones que, como ya señalé en su momento, no puedes encontrar en programas de P2P.

(Actualizado a 2015) Muchos de esos archivos ya no se pueden descargar, porque los servidores donde estaban hospedados, o cerraron o derechamente los archivos fueron borrados. Aunque ahora que tenemos Spotify, lo de crear una playlists recordando los grandes éxitos radioactivos que están disponibles en su enorme biblioteca mala idea no suena.

Nadie que haya estado cerca de PRISA o del CRC cuando ocurrieron los hechos tiene, a ciencia cierta, los fundamentos reales por los que la energía positiva se acabó. Lo que está claro que no pensaron en la sintonía. Es cierto que para 2001 y 2002 RadioActiva ya no era el fenómeno que fue a fines de los noventas, pero atraía suficiente sintonía para por lo menos pensar en reposicionarla fortaleciendo su estructura disco-dance.

Hasta podrían haber copiado el modelo colombiano y, en una de esas, habrían demostrado que el fracaso de Concierto Rock & Guitarras se debió a que estaba demasiado adelantada a su tiempo. (lean este post en el blog del Mr. Coverdale y mi comentario)

Pero no, y la visión de quienes han opinado al respecto en la red es común: que CRC descuidó la RadioActiva preocupándose más de lo que le pedían sus jefes hispanos: fortalecer las franquicias transnacionales.

Lo paradójico de todo esto es que hoy radioactiva es la emisora de CRC más escuchada en Santiago… para diciembre 2006/marzo 2007 en el lugar 19 general y fuera del top ten adulto joven ABC1 (25-50 años), muy lejos de sus actuales competidores. Las demás emisoras del CRC, hoy pelean los últimos lugares de las encuestas. (con excepción del caso de 40 Principales en Concepción).

La sintonía de Bésame en Santiago era tan baja, que cuando los metodistas vendieron el 95.3 santiaguino a Ricardo Bezanilla (quien instaló Amadeus) radioactiva se cambió al 97.1, la frecuencia donde estaba Bésame.

Y con la imninente compra de Ibero American Radio Chile por cuenta de los mismos señores de PRISA, el futuro de la actual radioactiva, pese a los ‘buenos’ resultados en sintonía, es una incógnita mayúscula, no sólo tomando en cuenta lo que pasó con las radios CRC cuando las tomó PRISA: sino la posibilidad que, para concretar la fusión, PRISA deba vender dos de las doce redes radiales que en conjunto poseerá.

Pero el futuro de la radioactiva de hoy practicamente da lo mismo (lo decía en 2007). Porque para quienes quedamos marcados con la “Energía que te mueve”, RadioActiva hace 30 meses que ya no existe. Podrá gustarme mucho la música que ahí suena (como ocurre con Al Stewart con el proyecto de Alan Parsons, ¡con Elton John!) como explique al iniciar este larguísimo post, pero el peso, la memoria que representa esa energía que ya no puedes encontrar en ninguna parte (cuando no estás conectado a la red), provoca que cambie el dial de inmediato.

Quedó claro que la RadioActiva original cumplió a cabalidad su objetivo de energizar a todo un país y motivarnos a descubrir nuestro polo positivo, olvidándonos de lo malo que eran algunos de nuestros días. Hoy en día la prensa destaca intermitentemente el aumento de las cifras de depresión en adultos y, con esto, de consultas al sicólogo que, cierto, se explica por que el plan AUGE ahora cubre la depresión, sin embargo ¿qué tanto habrá influenciado en este crecimiento la ausencia de esta energía positiva que movió a todo Chile?

ANEXO: ¿Y la vuelta a la pista?

El 1 de enero de 2008, RadioActiva volvió a la pista, y de qué manera. Todo empezó la Navidad del 2007 cuando de golpe dejaron su programación Adulto Contemporáneo reemplazándola por ¿Villancicos navideños?. Lo mejor estaba por venir. El 26 una selección espectacular de clásicos instrumentales y orquestados me dejó flipando. Nunca escuché tantos clásicos de Spyro Gyra (lo mejor de sus primeros 4 discos) en tan poco tiempo en una radio en FM. Y luego, sonidos de los latidos del corazón que venía de una pieza de Hospital, la Habitación 971 (guiñó a la frecuencia que tenía entonces la Activa) que era visitada por personalidad de la radio que trabajaban entonces para la nueva IARC que ya había absorbido todo lo que quedaba del CRC. Y para la campanadas, el regreso, con una emisora que reciclaba todo lo que tuvo la Activa original, actualizandola con las canciones dance pop de la parte final de los dos miles. El entusiasmo inicial fue impresionante, hasta el grado que meses después regresó a su frecuencia original en los Santiagos, el 92.5 FM.

Como forma de relanzar una emisora, resultó más que original. Pero la emoción no duró mucho. Comercialmente no funcionó y se modificó el esquema, agregando reguetón y contenidos de gusto más masivo bajo el tagline “Solo se vive una vez”, incluyendo música pachanguera que en los 90s habríamos escuchado en su hermana Amistad Estéreo, pero ni por si las dudas en la Activa.

Y esta transformacíón sí que fue exitosa, digamos que la RadioActiva actual le va aceptablemente bien, lejos del fenómeno del noventa y siete pero lo suficiente para que sea rentable, conquistando y fidelizando a otro público que no son los que vibramos con “la energía positiva que te mueve”. Y con ellos se quedó.