¿fernastro?
Mi nombre es Fernando Andrés Castro. Soy casi casi periodista y al mismo tiempo trabajo como diseñador web. Tengo 25 años y medio y actualmente vivo en la ciudad de Antofagasta, la que anhelo abandonar en un mediano plazo.
Fernastro, como podrán sospechar, es la abreviación de mi nombre, y surgió en 2004, gracias a la genial idea de uno de mis grandes amigos que conocà en la universidad, quién consideraba que mi nombre es demasiado largo y pronunciarlo completo resultaba bastante serio, entonces lo simplificó hasta transformarse en “fernastro”. Desde entonces, este es mi seudónimo para todo.
Me encanta la internet como medio para poder expresarme lÃbremente, sin intermediarios. Me encanta tanto que no tengo un blog, sino cuatro. El blog editorial, donde escribo in extenso sobre lo que no puedo tratar en los demás. La caja de música, mi veterano espacio para bloguear sobre smooth jazz y más. fernastro @ tumblr, donde copypasteo las mejores opiniones de quienes sigo en twitter, además de otras frases memorables. Y El prisma, mi espacio para las imagenes asombrosas.
Además, junto con un grupo notable de blogueros/tuiteros de varias partes de Chile, inicié COLAPSO! Un blog de opinión muy diferente a los demás, no sólo por su diseño, sino además porque demuestra que con un limite de extensión tan particular y aparentemente extremo, como 1.500 caracteres, es posible desarrollar argumentos potentes, que generen debate entre sus visitantes, lo que valoro mucho más que el número de visitas.
Twitter es la red social que más utilizo, donde conocà a gente muy interesante y, por sobretodo, hice tremendos, pero realmente tremendos y #estimadÃsimos amigos. Mis tweets están protegidas con candado, para evitar que alguien que no me siga (y Google y Bing), lea lo que publico.
En realidad, twitter es la única social network que uso, ya que tenÃa cuenta en Facebook y la cerré para romper todo contacto con gente que conocà en el pasado y volvà a encontrar via FB, lo que nunca debió ocurrir (¿cómo lo hice?). Posteriormente, la volvà a abrir, pero restringiendo su uso y mis contactos al mÃnimo: Sólo con quienes interactúo en el presente, familiares no y nada de meterme en grupos ni hacerme fan de todo lo que veo.
Soy un PC. Más especÃficamente, soy un Windows. Linux nunca me pudo convencer, debido a que faltaban las aplicaciones que uso a diario y las versiones para Linux de las que sà están, me decepcionaron, siendo el ejemplo más fuerte de lo anterior Opera, el navegador que utilizo fielmente desde 2003, cuando el estreno de la versión 7, que contaba con demasiadas más caracterÃsticas que sus competidores de entonces, consiguió cautivarme profundamente. Y Mac, bueno, Mac es genial, pero no soy millonario para poder costearme uno de sus equipos (ni tengo la habilidad y paciencia para transformar un PC en un Hackintosh)
Aquà entre nosotros, nunca quise a Windows, sino lo contrario, hasta acostumbraba a llamarlo Hasefroch, pero aún asà continuaba utilizándolo porque no habÃa otra opción. Hasta que la presentación de Windows 7 consiguó que por primera vez me enamorara de unsistema operativo de MS, lo que se complementó con el descubrimiento de un pequeño programa que me facilitó leer las fuentes en pantalla al infinito, aún la mayor debilidad de Windows. Me refiero a GDI++.
Soy melómano empedernido y mis dos estilos más regalones, por sobre todos los demás, son el smooth jazz y el adulto contemporáneo. Aunque también me gusta la música disco de los 70s, las bandas sonoras de videojuegos clásicos, el pop anglo de los 90s, determinados grupos en español y la música clásica.
Soy agnóstico y me cuesta identificarme con un sector polÃtico, porque me decepcionaron los polÃticos de todos los colores desde hace un buen tiempo. En efecto, soy un completo escéptico respecto a estos y muchos otros aspectos de la vida. Escepticismo que surge como consecuencia de creer firmemente en muchas cosas en el pasado, y recibir tremendos costalazos al descubrir la falsedad de lo que creia.
Y por último, soy homosexual, pero las únicas caracterÃsticas del estereotipo gay que comparto son mi tono a veces fino para hablar y que me como las uñas. Lo considero nada más que un detalle de mi vida personal, por lo que me da pereza pregonarlo por todos lados, pero tampoco lo niego. Considero que es una manera realista y menos desgastante de vivir, en una realidad que todavÃa nos rechaza hostilmente en muchas oportunidades.

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